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La
selección, junta pero no revuelta
La selección española visitó ayer la
Casa de España situada en Ulsan, la misma localidad
donde están concentrados lo shombres de Camacho. Allí,
los internacionales españoles departieron durante unas
horas con los distintos medios de comunicación desplazados
hasta Corea y con algún que otro aficionado que no
desaprovechó la presencia de los Raúl, Tristán,
Luis Enrique y compañía para llevarse un autógrafo
de sus ídolos y alguna que otra fotografía de
recuerdo.
José Antonio Camacho brindó nada más
llegar junto a los cuatro capitanes: Hierro, Nadal, Luis Enrique
y Raúl, con una copa de champán, brindis que
deseamos se pueda repetir al término de este Mundial
de Corea y Japón, lo que sin duda será síntoma
del buen hacer de los españoles en esta Copa del Mundo.
Hubo tiempo para todo, no sólo para brindis. Raúl
bromeó con el seleccionador diciéndole: Qué
elegante vienes míster, ya que Camacho acudió
con el traje de sport que será utilizado por la expedición
española en los actos más informales, lo que
provocó alguna que otra risa de los allí presentes,
ya que los jugadores iban con el chándal de paseo.
Reparto
En las mesas llamó la atención el reparto de
las mismas: valencianistas y madridistas por un lado, a excepción
de Casillas que se sentó en otra mesa, azulgranas y
mallorquinistas en la otra, y los del Depor junto a Iker,
Joaquín, Juanfran, De Pedro y los otros dos porteros,
Ricardo y Contreras. En esta última mesa pusieron la
nota de humor los andaluces Joaquín y Romero. El verdiblanco
se arrancó por sevillanas, y el jerezano no pudo resistirse
para acompañarle con unas palmas por bulerías.
El delagado de la expedición española, Paco
Roig, aprovechó para entregar a los valencianistas
un anillo, tipo NBA, a los campeones de Liga. Acto que tuvo
lugar delante de los jugadores del Madrid. Los de Benítez
confían poder hacer un buen papel y poder alzar a finales
de junio la Copa del Mundo.
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