Más
de 500 coreanos, volcados con España
La selección española tuvo un recibimiento multitudinario
en el aeropuerto de Gwangju. Más de quinientos coreanos
aguardaban al equipo nacional, que fue homenajeado con un grupo
folklórico de unas cincuenta personas ataviadas con los
trajes típicos y los tambores tradicionales. Los hospitalarios
coreanos portaban unas curiosas pancartas escritas en español
que rezaban: Corea y España somos hermanos del
fútbol; Esperemos que jueguen limpio sin
cometer una falta y sin heridas; y la última dedicada
a Raúl: Nuestro niño Raúl que se
recupere pronto.
Y es que el delantero del Real Madrid era el más buscado
por los cazaautógrafos y por todos los aficionados
locales. A algunos, sobre todo a las más jóvenes,
les bastó una mirada de Raúl desde la ventanilla
del autocar para ponerse a gritar como si hubiese marcado un
gol Corea. Todas las cámaras y todas las fotos se dirigían
al lugar donde se había sentado el delantero del Madrid.
Mientras, el resto de los compañeros se divertían
con la ruidosa música del exterior y con los numerosos
seguidores coreanos que tocaban las ventanas pidiendo un saludo
o un guiño. Uno de los aficionados portaba una camiseta
de la selección española y se la enseñó
a Hierro, que desde su posición en el autocar asintió
y levantó el dedo en señal de agradecimiento.
A consecuencia de la acumulación de aficionados en la
terminal del aeropuerto, se produjo la caída de una joven
desde un sillón. La chica, visiblemente dolorida, tuvo
que ser ayudada para incorporarse, aunque no pudo seguir festejando
la llegada de España.
Algunos de los seguidores, que portaban banderas rojigualdas
y camisetas, tuvieron la oportunidad de que le fueran firmadas
por los jugadores desde el mismo autobús, ya que Javier
de Pedro, de la Real Sociedad, pudo abrir la última ventanilla
y por ahí fue pasando las prendas a sus compañeros.
Se entrenaron en Gwangju
La selección, que ya pudo comprobar desde que pisó
el aeropuerto el tremendo calor que sigue haciendo en esta ciudad,
se trasladó inmediatamente al estadio de la Copa del
Mundo de Gwangju para hacer el último entrenamiento antes
del encuentro de cuartos de final ante Corea.
En el trayecto al campo, no obstante, había una frase
con ánimo bien distinto: Goodbye (adiós)
Spain, y es que los coreanos están totalmente volcados
con los suyos. |