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Raúl
jugó el partido desde el banquillo y se marchó
llorando
Raúl no jugó, pero vivió el partido en
el banquillo con la misma intensidad que si estuviese en el
terreno de juego. El delantero se sentó en la primera
silla de los suplentes, el más cercano a Camacho, con
Albelda y Contreras a su izquierda y uno de los fisioterapeutas
a la derecha y escuchó el himno como hace siempre,
con la mirada al cielo.
En el minuto cinco Raúl se levantó y ya no
se volvería a sentar durante toda la primera parte.
A partir del minuto 20, cuando España comenzó
a manejar el encuentro, el monitor de televisión nos
permitió ver y escuchar a Raúl gritando Vamos,
vamos, vamos. Durante toda la segunda parte permanece
también de pie a dos metros del banquillo.
En el descanso anterior a la prorroga participa y ayuda a
estirar a los compañeros. Luego, otro gol anulado a
España y Raúl protesta y se lleva las manos
a la cabeza. Antes de los penaltis se marcha a ver a Iker
y le abraza. Ve la tanda casi tumbado en la silla y se quiere
morir cuando falla Joaquín. Se marcha... llorando.
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