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En
el hotel tocamos a un policía por cada periodista
¡Bienvenidos!, que pasen un buen día. Así
nos recibieron una decena de diminutos voluntarios y voluntarias
coreanas en el aeropuerto Gim Hae de Busan. Aquí hablan
mejor español que nosotros coreano, de eso no hay duda.
Lo que es buen día, pues no, para que nos vamos a engañar.
Te apeas del avión y dices: voy a llamar al periódico.
Y cuando reaccionas te das cuenta de que te has metido 13
horas de avión, que has atravesado Siberia y el desierto
del Gobi y que como llames al periódico saltan las
alarmas porque allí son las seis de la mañana
y no está encendida ni la máquina de café.
Nos gustaría saber qué hemos dado y cómo
ha quedado la crónica que mandamos desde el teléfono
del avión. Por cierto, a diez dólares el minuto
nos cobraron la conversación.
Ulsán, donde está el cuartel general de la selección
y el nuestro durante el próximo mes, es la ciudad Hyundai
y el hotel de España uno de los mejor guardados. 40
policías, uno por periodista.
Por MARIO G. ESTRELA y SERGIO BARRIOCANAL
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