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Actualmente, gran cantidad de los empleos, se realizan en posición sedente. Y no solo aquellos que relacionamos con la oficina, sino que hay otros en los que no solemos poner la atención que también implica mantenerse sentado durante largos periodos de tiempo como los conductores de vehículos, por ejemplo. En este sentido, muchas personas creen que, los efectos de pasar sentados tantas horas, se pueden compensar con una hora de ejercicio. Sin embargo, según lo que menciona José López Chicharro (Experto en Fisiología del Ejercicio): "Pasarte el día sentado no se arregla solo con hacer ejercicio una vez..." Además, en el episodio nueve de su podcast junto al doctor Mikel Izquierdo, señalan que "es importante que el movimiento acompañe a lo largo del día" si lo que queremos es preservar nuestro bienestar físico.
Las consecuencias de pasarte horas sentado
En ocasiones, es normal no ser conscientes del daño que estamos infligiendo en nuestro cuerpo al estar permanentemente sentados durante horas a los largo de nuestras vidas. Por ello, es fundamental ser conscientes de lo que implica este hábito nocivo aunque, en muchos casos, inevitable por nuestro empleo.
Cuando pasamos muchas horas sentados, según Mayo Clinic, empezamos a debilitar la columna, acortar los flexores de la cadera, sentir rigidez, perder masa muscular y tener mayor riesgo de padecer fragilidad ósea. Estos problemas musculoesqueléticos pueden parecer lejanos pero son más habituales de lo que consideramos.
Además, es posible que aumente el riesgo de sufrir enfermedades metabólicas y cardíacas, tales como el aumento de la presión arterial, la acumulación de grasa o tener unos niveles altos de azúcar y colesterol. De esta manera, se incrementa el riesgo de mortalidad, incluso aunque se practique ejercicio. Por otro lado, se pueden percibir problemas de circulación y en la salud mental, entre muchos otros ámbitos.
Algunos consejos si trabajas sentado
Si es posible, procura realizar pausas activas y en movimiento. Intenta levantarte con frecuencia, realizando pequeños descanso cada 25-30 minutos si es posible, e intenta que en estos instantes haya implícita cierta caminata, estiramientos o subida de escaleras.
En algunas oficinas es posible, incluso, trabajar de pie, aunque sea durante algunos instantes del día. Si no es posible, cerciónate de que tu ergonomía y posturas sean correctas. Coloca la parte superior de la pantalla a la altura de los ojos para, así,. evitar dolores de cuello. La espalda, por su parte, debe estar recta. Si es necesario usa soporte lumbar.
Una postura que debes evitar es la de piernas cruzadas. Puede hacer que la circulación sea peor y hace que no se mantengan los pies apoyados en el suelo, lo que favorece los problemas de circulación.
Si en tu empleo no es posible realizar pausas tan seguidas o hacer algunos de los ejercicios mencionados, siempre puedes tomar otro tipo de medidas. Los estiramientos desde el asiento como los giros de cuello o la movilización de los pies puede ser muy útil para liberar tensión. Además, es recomendable incorporar ejercicios isométricos como apretar una pequeña pelota entre las rodillas o presionar los talones contra el suelo. Otros hábitos como hidratarte de forma adecuada o practicar deporte fuera del trabajo pueden ser muy beneficiosos para tu bienestar físico y mental.
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