Así se construye un campeón
MARCA visita Satory, el cuartel general de Stellantis Motorsport y lugar en el que comienza la búsqueda de éxito de Citroën en Fórmula E y Peugeot en el WEC
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En Satory, a unos 12 kilómetros de París y lindando con el Palacio de Versailles, reside una de las cunas ganadoras del mundo del motor. La de Stellantis Motorsport. Es la casa, fundamentalmente, del programa de Fórmula E de Citroën, y Peugeot para el Mundial de Resistencia (WEC). Sólo con recorrer sus pasillos, la grandeza inunda todas las estancias con los títulos de Sébastien Loeb en el Mundial de Rallyes, victorias en las 24 Horas de Le Mans y el Mundial de Turismos en otras épocas gloriosas de la firma francesa. Y con un futuro brutal.

Sólo desde esa óptica se explica el ADN que rodea a la fábrica creada 2001, en pleno apogeo del WRC. Ahora luchan por la Fórmula E, donde Nick Cassidy venció, por primera vez en la historia de Citroën en la Ciudad de México, y el WEC. Y la innovación acompaña a cada proyecto, con la lucha entre los Hypercar de la resistencia y la nueva generación de la categoría eléctrica. Ambos son campeonatos en auge y donde las marcas quieren estar.
Así se hace al campeón
El objetivo de todo lo que nace en el corazón de Francia es la victoria. Es la obsesión de Citroën, tanto con su dupla actual, Cassidy y Jean-Éric Vergne, como la nueva generación que avanza a marchas forzadas. MARCA pudo comprobar cómo el Gen4 sigue quemando etapas, y pronto entrará en diferentes fases clave para su puesta en escena real. El motor se trabaja en uno de los departamentos con mayor secretismo, con una pieza clave en la Fórmula E como ‘piedra filosofal’: el inversor. Convierte la corriente continua en alterna y comunica con el motor eléctrico al que le da la potencia además de permitir sus procesamientos de la energía. Es su corazón.
A simple vista, el motor es más grande y comunica con una caja de cambios compleja pese a ser un vehículo eléctrico. Además de cambiar la forma de pilotaje de los pilotos en conjunción con la nueva aerodinámica. En el taller de Satory ya hay varios modelos sobre los que se trabaja, con esos pilares clave de las formas más agresivas predominantes, además del coche de la actual temporada que puede servir para el desarrollo. Esa batalla es diferente y continuará en Madrid.

Desde esa planta pasará a los bancos de prueba. En paralelo, trabajan los de Peugeot de la resistencia. Y en el lado de Citroën pueden trabajar con el motor en diversas condiciones, estrés y permiten validar el conjunto de motor, caja de cambios, transmisiones… antes de pasarlo a una fase dinámica. Será un punto fundamental del coche, más con una Fórmula E que no permite actualizaciones tras su homologación. Sólo en el software, también en actualización con los pilotos.
... y el simulador
La joya es el simulador. El último paso antes de las carreras. Son unos equipos que alcanzan el millón de euros de valor y los pilotos realizan tandas de unas 150 o 200 vueltas en cada trazado. El próximo será el del Jarama para el EPrix de Madrid y MARCA pudo comprobar qué se siente en cada zona mítica del circuito. Fundamentalmente, un monoplaza cómodo, con el margen de velocidad amplísimo y cuyo límite sólo puede alcanzar un profesional. Algo increíble.
Ese es el reto de las estrellas y pilotos. Los que quieren hacer a un equipo campeón. En un lugar que sabe de primera mano que es reinar en el motor. Sólo con pisar la sede de Stellantis Motorsport, los trofeos inundan a su paso. Los Montecarlo de Loeb, títulos de Fórmula E de Vergne, Turismos… y la sensación de un amor hacia las carreras que jamás ha desaparecido.
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