Las obras del Nou Mestalla –cuya finalización está prevista para julio de 2027- avanzan de forma visible desde la zona exterior, perimetrada con una valla de seguridad de unos 2 metros de altura. Teniendo en cuenta que, sobre el nivel de calle la fachada se eleva casi hasta los 20 metros, el progreso de algunos trabajos se puede apreciar semana a semana. Desde que en diciembre se instaló el primer pilar exterior (de un total de 50) que sostendrá la futura cubierta de 4.800 toneladas, el cambio del aspecto del coliseo es ostensible: especialmente con el levantamiento progresivo de los pilares , las planchas de acero onduladas que van circunvalando el estadio y las 12 nuevas torres de escaleras que se están acoplando al actual armazón.
Hay que recordar que la memoria del estadio resume las modificaciones de importancia en:
- Nuevo diseño de la cubierta del edificio mediante soluciones ligeras de cables tensados y con implementación de sistemas de generación de electricidad fotovoltaica.
- Nuevo diseño de la fachada del edificio.
- Nuevo diseño de las escaleras de acceso a la grada alta del estadio y la consiguiente reconfiguración de los recorridos de evacuación del edificio para esa grada.
En este momento son la fachada y las torres de escaleras las que evidencian el cambio de la fisonomía exterior del estadio, ya que van ocultando las losas de hormigón de forma elíptica de cada uno de los cuatro niveles de forjados. Hay recordar que las obras del estadio se paralizaron en 2009 cuando ya se había levantado el enorme bowl ovalado que permitía una solución para incorporar una pista de atletismo sobre la grada baja y que estaba diseñada para ensamblar la cubierta y la fachada de acero sobre la propia estructura de hormigón. Pero cuando se retomaron las obras, el plan era bien distinto.
"Condicionantes" para la nueva fachada
“La nueva fachada del estadio se ha diseñado teniendo que superar unos condicionantes de partida que en principio podrían haberse considerado serios impedimentos: una base geométrica muy compleja y un presupuesto muy ajustado”, indica el proyecto básico modificado del Nou Mestalla. Aun así, el estudio de arquitectos Fenwick Iribarren (FIA) sostienen en el informe que actuaron como “catalizador” para plantear una nueva idea que permitiera aprovechar lo ya construido. En realidad, es una cuestión lógica: el rediseño más barato obligaba a encontrar una solución.
Al descartar el caparazón de acero –la fachada y la cubierta que envolvían la estructura de hormigón– el objetivo era encontrar una “estructura eficiente”, “de fácil fabricación y puesta en obra”, que a la vez haría las funciones de “barandilla” de los vestíbulos que quedarían abiertos formando una gran balconada.
Esta subestructura de la fachada -se lee en el proyecto- se compone de “perfiles en acero” que siguen “la forma ondulada de los pétalos de los forjados existentes y de los nuevos núcleos de escaleras. Por eso se divide en cuatro niveles, que "coinciden con las losas de hormigón existentes”. No hay que confundir estos pétalos 'horizontales' con los que rematan el 'bowl' en su grada más alta mostrando ese perfil característico actual y que quedará oculto bajo la nueva cubierta.
Otro elemento nuevo lo componen las torres de escaleras exteriores que "garantizan la evacuación desde las gradas superiores del estadio hasta la calle". Se trata de unas enormes estructuras de acero que se están ensamblando en el propio recinto y se levantan con grúas hasta acoplarlas a la estructura ya construida.
Al tener que adaptarse a la estética de la estructura de hormigón ya ejecutada “cada torre de escalera está inclinada unos 8 grados radialmente hacia afuera”, indica el proyecto del Nou Mestalla. Esto se aprecia especialmente en esta fase parcial de construcción. Porque las planchas de acero de la fachada rodean también las torres de escaleras “para que la estética arquitectónica del estadio no quede interrumpida”, precisa la última memoria de FIA.
La estructura de estas torres es de acero y son las dos plataformas superiores las que conectan con las losas de hormigón del edificio. El piso de las plataformas está hecho de chapas de acero 'rigidizadas', con un acabado similar al suelo antideslizante de los parkings: “Epoxi con microgravilla proyectada”, indica el proyecto.
31.000 asientos están en el tercer anillo
Esta solución de las 12 torres de escaleras exteriores es fundamental porque será el medio general de acceso y evacuación del tercer anillo configurado para albergar 31.389 asientos (de los 70.044 de aforo total). La grada media –que es en la que se instalarán los palcos y zonas VIP- contará con un aforo de 16.648 espectadores. Y la grada baja, de 22.007. Los otros dos anillos cuentan con escaleras interiores de acceso y evacuación, aunque también se pueden conectar con las exteriores.
La función de los nuevos núcleos de escaleras es clave sobre todo en previsión de los casos en los que la grada superior alcance el cien por cien del aforo. No hay que olvidar que la capacidad solo de este tercer anillo (31.389 espectadores) es superior a la de la mitad de los estadios de primera división:
Martínez Valero (31.388), Carlos Tartiere (30.500), Ciutat de València (26.354), Son Moix (26.020), Balaídos (24.870, aunque en plena reforma y con un plan para llegar a los 40.000), El Sadar (23.576), La Cerámica (23.500), Mendizorroza (19.840), Coliseum (16.800), Vallecas (14.708) y Montilivi (14.624).
Las 12 torres se distribuyen así (aunque se ve mejor en la figura del proyecto más arriba): ocho, entre los dos fondos (cuatro y cuatro); y cuatro entre las dos gradas laterales (dos y dos). Una curiosidad es que las doce torres no se han podido resolver apoyándose en “los pilares de hormigón existente”. En un caso, en una de las torres de la avenida de las Cortes Valencianas, “será necesario añadir también un nuevo pilar de acero”, indica el proyecto.





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