La Federación francesa de rugby (FFR) encargó una auditoría tras las denuncias de varias jugadores internacionales de rugby a 7 sobre las prácticas "abusivas" de un fisioterapeuta del equipo, asunto que provocó el despido del seleccionador nacional, David Courteix, y del director médico de la FFR, Jacques Girardin, que negaron cualquier responsabilidad.
Según recoge L'Equipe, fue en 2019 cuando una jugadora clave de la selección francesa, que sufría de pubalgia, alertó de que el fisioterapeuta que la atendió por una pubalgia situó su mano sobre su clítoris en una de las sesiones. El fisioterapeuta, que se disculpó, alegó que se había tratado de un descuido. En aquel momento no se tomaron medidas cautelares ni disciplinarias contra el fisio "al no haberse presentado una denuncia formal".
Sin embargo, tres años después otra jugadora del equipo, menor de edad, también se quejó de este fisioterapeuta y de un tratamiento realizado cerca de sus partes íntimas, que le causó importantes molestias. Entonces, miembros de la federación adoptaron la decisión de que este profesional no atendiera a jugadoras jóvenes y se solicitó un informe sobre la situación.
Finalmente el fisioterapeuta fue informado de su suspensión inmediata y su reasignación a la selección sub-20. En aquel momento, calificó la decisión de brutal e injusta y escribió un correo electrónico a Recursos Humanos quejándose de que su sueño olímpico se había visto truncado.
Ahora, la auditoría solicitada por la FFR recoge que hubo una "cultura del silencio dentro de la selección femenina de rugby que ha generado una sensación generalizada de inseguridad entre las jugadoras de rugby a siete".

Comentarios