El silencio del Bernabéu durante casi todo el encuentro y la imagen de las gradas semivacías cinco minutos antes de que acabara el encuentro en una noche de Champions dice muchas cosas de este Madrid, que no conecta con su gente. Pasó el Madrid, sí, pero el Bernabéu vivió durante demasiados minutos entre el miedo y el sopor. Difícil soñar así con la Decimosexta.
Pero pasó el Madrid, sí, como siempre a octavos, donde no falta jamás. Era obligatorio, por tanto. Lo difícil empieza ahora, donde esperan los buenos. Sporting de Portugal o City en octavos exigen un nivel mayor al ofrecido ante el Benfica, que fue mejor durante muchas fases del encuentro. Suerte para Arbeloa que tiene a Courtois, Vinicius y Tchouaméni, otra vez MVP. Necesita ahora que los médicos afinen con Mbappé, porque sin él si que será imposible.
Tchouaméni hizo un Kroos
No se prodiga mucho Tchouaméni en el arte del gol, pero ante el Benfica apareció en el momento justo para dar tranquilidad al Madrid tras el tanto portugués. Solo dos minutos después del 0-1, se asomó el francés al área rival, recibió un balón suavecito y desde la frontal se marcó un Kroos dando un pase a la red con el interior del pie. Un gol que reafirmaba a Tchoauméni aún más como el hombre del momento en el Real Madrid. El mediocentro, el mejor en la ida, fue también el mejor en la vuelta.
La parada de Courtois
El Madrid tiene un ángel en la portería que responde al nombre de Thibaut Courtois. Está el madridismo acostumbrado a sus milagros, pero el del minuto 38 a disparo de Richard Ríos fue un poco más que eso. Tapado por un mar de piernas en el área, Courtois intuyó el perfecto disparo de Richard y sacó una mano espectacular para evitar el 1-2. Una mano que vale el pase a octavos de final.
Mourinho jugó al escondite
El Madrid preparó una cabina a Mourinho en el tercer anfiteatro para que siguiera desde allí el partido. No le faltaban ni las patatas de La Azuzena, pero el entrenador portugués no apareció. ¿Dónde se metió? Presumiblemente se escondió en el autobús, desde un sitio que le permitiera comunicarse con su banquillo sin que nadie de la UEFA se percatara, aunque lo dieran por hecho.
Con o sin instrucciones de Mourinho, la realidad es que el Benfica hizo un partidazo en el Bernabéu y fue mejor que el Real Madrid durante casi todo el encuentro.
El silencio del Bernabéu...
El ambiente de Champions se acabó tras el himno de la Décima. El Madrid salió frío, el Benfica se adelantó en el marcador y el miedo se apoderó del estadio. Fue una mezcla entre miedo y sopor, porque el juego del equipo no conecta con la grada. Y es precisamente esto lo peor que le puede pasar al Madrid, que la afición está dejando de creer. Una de las clasificaciones más frías que se recuerdan pese al golazo de Vini que sentenciaba el pase a octavos.
¿Por qué no salió Brahim?
Sorprendió Arbeloa con los cambios. Mucho. Primero metió a Mastantuono por Camavinga, cuando Brahim parece un jugador con un perfil más adecuado para ocupar esa zona del centro del campo. Pero más raro fue que entraran aún con 13 minutos por delante Palacios y Thiago... ¿Le pasaba algo a Brahim?
Desastre médico con Mbappé
No estaba Mbappé ni para meter el gol del cojo en el caso de que el Benfica hubiera apretado más el marcador, lo que es un fracaso desde el punto de vista médico en toda regla. El francés lleva casi tres meses entrando y saliendo del equipo por un esguince de rodilla que no terminan de curarle y empieza a estar muy cansado de la situación. Tiene un problema serio el Madrid con los servicios médicos y su sistema de recuperación y prevención de lesiones, que parece brillar por su ausencia.







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