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Tablas en el Sánchez-Pizjuán entre Sevilla y Rayo, que siguen empatados en la clasificación, a seis puntos del descenso, y encadenan cinco partidos sin perder. Cuando no se puede ganar, ya saben... Un punto es oro en la carrera por la permanencia. Quedan 33 puntos en juego y al menos necesitarán diez ó 12 para poder respirar. Akor Adams en la primera parte y Pacha Espino tras la reanudación pusieron los goles en un empate justo que tuvo su peor cara con la lesión de Azpilicueta, MVP del partido.
El Sevilla, que volvía a casa tras jugar dos jornadas fuera, con victoria ante el Getafe y empate en el derbi frente al Betis, saltó al césped con un once similar al del derbi, con la entrada de Nianzou y Oso; Alexis y Akor repetían arriba. Almeyda, o en su extensión Javi Martínez, descartó a Rubén Vargas, que tendrá que esperar para reaparecer.
Los de Íñigo Pérez llegaban de jugar entre semana el partido aplazado con el Oviedo y viajaron a la capital hispalense con un ojo en Sevilla y otro en Turquía pensando en su encuentro de los octavos de final de la Conference League. Pathé Ciss, con molestias, se quedó fuera en un Rayo con muchas rotaciones dando entrada a futbolistas como Gumbau, Pacha, Carlos Martín, Isi o Fran Pérez.
Nada más arrancar la primera parte, con la grada concentrada en la protesta contra el arbitraje, especialmente el que acabó con la expulsión de Almeyda, amarilla a Gudelj y a punto estuvo de sorprender De Frutos. Alberto Muñiz, que no tiene muchos amigos en Nervión, le enseñó la tarjeta al capitán por pisar por detrás al segoviano. Del '19' fue el primer disparo a portería tras robar en el campo rival y disparar con la zurda solo desde la frontal, pero no pudo superar a Odysseas.
Buena carta de presentación del Rayo en el Sánchez-Pizjuán, que volvía a rozar el gol en un disparo lejano de Fran Pérez que Kike Salas desvió de manera endiablada. Pero pegó primero el Sevilla. Magistral centro desde la derecha de Azpilicueta para que Akor Adams apareciese desde atrás para rematar de cabeza en el área pequeña. Noqueado a las primeras de cambio el Rayo, percutía el Sevilla. Rozó el segundo en un remate de Alexis tras un centro de Sow, y quiso repetir Akor, que se fue de un defensor y su disparo se marchó desviado. El cuadro andaluz se muestra más serio con el paso de las jornadas y más reconocible, pero estuvo inofensivo en ataque, sobre todo, en la segunda mitad.
El conjunto franjirrojo no se descompuso, tuvo más el balón, pero le faltaba finura en el último tercio para amenazar a Odysseas. Solo De Frutos al inicio consiguió probar al griego e Isi lo intentó rematando un centro del segoviano en el añadido, pero lo hizo muy forzado y no pudo precisar. Con la renta mínima en el marcador, todo seguía muy abierto de cara a la segunda parte.
Gol y lesión en la reanudación
Los mismo protagonistas salieron tras el descanso, pero con un giro de Íñigo Pérez en el tapete, que intercambiaba a los laterales. Ratiu jugaba en la izquierda y Pacha Espino en la derecha, los dos a pierna cambiada. Y el uruguayo puso las tablas en el marcador. Arrancó Fran Pérez en velocidad por la izquierda, la puso atrás a la frontal y llegó desde atrás Pacha para colarla con rosca por la escuadra. La tocó Odysseas, que tal vez pudo hacer más.
Para colmo de males del Sevilla se marchó lesionado Azpilicueta, que estaba inmenso. El veterano defensor se echó la mano a la parte posterior del muslo derecho y su cara lo decía todo. No podía continuar. Javi Martínez dio entrada a Carmona, que tiró al traste otra oportunidad en el derbi y salió retratado en los goles, y hoy recibió el 'cariño' de la grada. Se lo tomaba con calma el Rayo.
Pacha Espino impidió el gol de Alexis Sánchez en un remate en el segundo palo, pero ambos equipos querían arriesgar poco con el paso de los minutos. Mucha pelea con el balón, pero poco trabajo para los porteros. Con la permanencia en juego, cada punto es un botín. Gudelj mandó a las nubes un lanzamiento de falta y Ejuke buscó la jugada individual, y la perdió. Los entrenadores agotaban los cambios con el partido en el alambre. Sacó Ratiu un envío directo de Gudelj y poco después taponó Nianzou el disparo de Álvaro. Cuatro minutos para tirar de cabeza, con más nervios que fútbol, pero el marcador no se movió.

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