El Real Madrid aseguró su presencia más allá de la Fase Liga de la Champions League al imponerse al Wolfsburgo (2-0) en un Alfredo Di Stéfano que contó con 1.171 espectadores en la grada. Los goles de Méndez y Caicedo premiaron un ejercicio de supervivencia del conjunto blanco, con una menos toda la segunda parte por expulsión de Lakrar y que acabó con nueve por la roja a Iris.
El partido comenzó entretenido con ocasiones en ambas áreas. Peddermors lanzó alto un balón muerto tras un fallo de comunicación entre Misa y las centrales; y Alba estrelló en una rival un rechace en área pequeña tras el saque de un córner. Una buena intervención de Misa evitó el gol, testarazo mediante, de una Popp que es incombustible; y Beerensteyn rozó el cuero en boca de gol tras pase potente de Levels.
El Wolfsburgo, que logró anular por momentos al Real Madrid con su presión alta, jugaba en campo contrario y cercaba, cada vez con más peligro la meta rival. Pero las blancas, lo que es el fútbol, lograron adelantarse en el marcador gracias a un córner botado por Eva Navarro y rematado por Méndez a la jaula.
Espoleadas por la ventaja en el luminoso, las locales pudieron aumentar su ventaja en una jugada individual de Caicedo que acabó con una parada de Johannes en dos tiempos. Después, otro córner botado nuevamente por Eva Navarro, fue cabeceado por Alba Redondo al palo. Sin embargo, las blancas se irían al descanso con malas sensaciones por la expulsión de Lakrar en el añadido tras ver dos amarillas en apenas seis minutos.
Quesada metió a Gálvez en detrimento de Alba y el Real Madrid sacó el paraguas -nunca mejor dicho, dada la lluvia que coloreó el partido- y esperó su momento. Avisó Caicedo con un sprint que resolvió con un disparo cruzado que detuvo Johaness estirando la pierna, pero no falló la colombiana pasada la hora de acción al aprovechar un pase de Weir, ganar a su marca en carrera, regatear a la meta rival y definir con un toque sutil.
El Wolfsburgo lo intentó de todas las formas posibles, pero el gran partido de las centrales y el buen hacer de Misa evitaron que el conjunto alemán perforara el muro de cemento blanco. El Real Madrid, que vio cómo la trencilla expulsaba a Iris tras una fea entrada sobre Johannes en el tiempo de añadido, sumó tres puntos tan valiosos como la dosis de confianza que se llevó al vestuario.




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