- RODRIGO G. PASCUAL
Nada tuvo que ver la 'paliza' endosada al Brest en la pasada edición con la cara que ha plantado el Mónaco en esta eliminatoria. Sin embargo, al igual que sucedió en el duelo de ida, el PSG no desaprovechó los favores de los 'monegascos' (2-2) para poner rumbo a unos octavos donde esperan Chelsea o Barcelona.
No llegó a tiempo Dembélé tras abandonar el duelo de ida en la primera parte en favor de un Désiré Doué que, tras su exhibición en El Principado, se ganó ser de la partida. La mayor novedad, sin embargo, fue el ajuste introducido por Pocognoli situando a Zakaria como líbero en lugar de meter un sustituto natural por el sancionado Golovin.
Después del doble 'mazazo' inicial recibido en el Louis II, el PSG salió obsesionado por desplomar las revoluciones del encuentro con posesiones parabrisas sin ninguna intención de progresar. Eso sí, se llevaron un serio aviso cuando, antes del 10', Akliouche se coló por el sector izquierdo y sirvió un balón atrás que Coulibaly mandó arriba.
Más allá de las intenciones de partida, la sensación es que el PSG estaba bastante espeso y cometió varios errores groseros en construcción. Y es que, a pesar de la amarilla que lastró a Zakaria mediado el primer acto, no fue hasta el 21' cuando desenfundaron por primera vez con una falta de Kvaratskhelia que se marchó a las nubes.
Ajustó Luis Enrique situando a Hakimi por dentro para generar superioridad y, a partir de entonces, comenzó a meterle mucho más dinamismo a las circulaciones. Barcola, incluso, se sacó un 'zapatazo' que se estrelló contra el larguero. Eran, sin duda, los mejores minutos del PSG. Pero, al filo del descanso, Akliouche silenció el 'Parc' mandando a guardar un servicio atrás de Coulibaly para igualar la eliminatoria
El escenario le resultaba familiar a un PSG que ya se marchó por debajo a vestuarios escasos días atrás. Desde luego, la versión ofrecida hasta el momento no le estaba valiendo... aunque Luis Enrique optó por no mover ficha para arrancar una segunda mitad donde comenzaron hundiendo al Mónaco.
En el 50', Köhn mandó a córner un 'cabezazo' de Joao Neves libre de marca en el segundo palo. A Luis Enrique, eso sí, se le notó ciertamente nervioso conversando con Rafel Pol ante las contras que estaba amenazando con dibujar el Mónaco apoyándose en la autosuficiencia de Balogun para estirarse.
Sin embargo, el encuentro -y la eliminatoria- dieron un vuelco antes de cumplirse el 60' cuando, en cuestión de tres minutos, Coulibaly pecó de 'novato' viendo dos amarillas que, como sucedió con Golovin en la ida, dejaron con uno menos al Mónaco estando en ventaja en el marcador.
El golpe fue doble para los de Pocognoli. Y es que, en la misma acción que el PSG botó la falta, Doué desbordó por el costado derecho y metió un centro tenso al área pequeña embocado por Marquinhos para volver a poner al PSG por delante en la eliminatoria. No quedó ahí el asunto: cinco minutos después, Köhn dejó muerto un rechace a disparo de Hakimi recogido por Kvaratskhelia para firmar el 2-1.
Trató de reajustar Pocognoli dando entrada a Mawissa, Adingra y Bireteh de un 'plumazo' a falta de 15'. Fue a la desesperada porque el Mónaco ya estaba sentenciado. Pero le metieron el susto en el cuerpo al PSG con el tanto de Teze en el 90'... y la 'peinada' de Faes en el descuento que pudo haber forzado la prórroga. Más que alegría, se respiró cierta sensación de alivio en el 'Parc'.
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