
- LAURA FOLE
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A medida que avanzan los años, el cuerpo experimenta cambios que obligan a prestar más atención a la alimentación. A partir de los 50, el metabolismo se ralentiza, la masa muscular disminuye y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y óseas. Según recoge Infobae a partir de expertos en nutrición, hay tres alimentos que destacan por su impacto positivo en esta etapa.
Nutrientes clave para envejecer de forma saludable
Los especialistas coinciden en que, la calidad de la dieta, cobra especial importancia con la edad. Instituciones como la Clínica Mayo subrayan la necesidad de priorizar alimentos ricos en nutrientes para frenar el deterioro muscular y óseo.
En este contexto, el salmón se posiciona como uno de los alimentos más completos. Su alto contenido en ácidos grasos omega-3 contribuye a mejorar la salud cardiovascular y cerebral, ayudando a reducir la inflamación y el riesgo de enfermedades como la hipertensión o el colesterol elevado. Además, aporta proteínas de alta calidad y vitamina D, fundamentales para mantener la masa muscular y fortalecer los huesos.
Por su parte, el yogur natural es una fuente destacada de calcio, un mineral esencial para prevenir la pérdida de densidad ósea, especialmente en mujeres tras la menopausia. También contiene probióticos, que favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal y mejoran la absorción de nutrientes. Además, los expertos, destacan su papel en la salud digestiva y en el refuerzo del sistema inmunitario.
En cuanto a las nueces, su combinación de grasas saludables, fibra, proteína vegetal y minerales las convierte en un alimento muy recomendable. Además, su contenido en antioxidantes, ayuda a combatir el envejecimiento celular.
Más allá de la dieta
Aunque la alimentación es clave, los expertos coinciden en que un envejecimiento saludable depende también de otros hábitos diarios. Mantener una actividad física regular es uno de los pilares fundamentales, ya que ayuda a conservar la masa muscular, mejorar la movilidad y proteger la salud cardiovascular.
Otro factor esencial es el descanso de calidad. Dormir bien favorece la recuperación del organismo, regula el sistema hormonal y contribuye a mantener un buen estado cognitivo y emocional.
Asimismo, cuidar la salud mental y social resulta determinante. Mantener relaciones sociales activas, estimular el cerebro mediante la lectura o el aprendizaje continuo y gestionar el estrés son aspectos que influyen directamente en la calidad de vida con el paso de los años.
También es importante evitar hábitos perjudiciales como el tabaco o el consumo excesivo de alcohol, así como realizar revisiones médicas periódicas para detectar de forma precoz posibles problemas de salud.
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