Alemania
se crece en torno a Kahn
En los guantes de KAHN andan impresos los deseos alemanes. Coinciden
en lo mismo: la victoria. En eso es un especialista el lobo
germano. Sabe jugar para ganar, aunque su método no sea
el más ortodoxo. Entre sus virtudes, y por encima de
todas, está su capacidad de liderazgo; no es joven ni
novato a pesar de ser debutante mundialista. Se ha ganado el
respeto por su facilidad para erigirse héroe. Con Kahn
parecen entender que el problema es menor. Quizá sean
notables, aunque poco aireados, sus defectos. No bloca, no sale,
inutiliza técnicamente su lado izquierdo para las estiradas
-por eso rota en sus palomitas cayendo de espaldas- y no es
especialmente ágil. Pues con todo esto en contra se sigue
pensando que es el sucesor de Maier. Yo sólo creo que
su mayor virtud, y eso es mucho, es evitar a toda costa y a
cualquier precio que el balón traspase la línea.
En lo demás destaca por pertenecer a la selección
alemana.
La trilogía de Scolari llama a zafarrancho. Las tres
R buscan su sitio, que ansía el pentacampeonato.
Han sido mejores sin grandes ejemplos, dejando ante Turquía
su mejor pieza de museo. Pero aun así, no creo que sea
suficiente para tumbar el nuevo muro de Berlín. Brasil
ha inventado vivir del contragolpe, de su velocidad aplicada
a la calidad y de un emergente Ronaldo. Lo demás lo ha
facilitado en un trayecto sin sobresaltos. El único peaje
lo puso Inglaterra, pero en cuanto a Brasil le apareció
la necesidad, mandó de vuelta el envío. Le bastó
jugar con diez. Los chicos de Scolari se verán las caras
con una Alemania en progreso, si no en el juego -nunca lo tuvieron-
sí en la autoestima; ahora se han crecido y ya se sabe
lo que eso supone en el carácter alemán. Si Brasil
se ve favorito es quizá porque la historia nunca les
ha enfrentado... y no se conocen de cerca.
Collina, el conciliador. Elevado al nivel de estrella y más
con la totalidad de las miradas siguiendo su quehacer. Nunca
un árbitro estuvo tan próximo a los futbolistas.
De él también se espera una buena actuación,
no en el ánimo de la regla moral arbitral de pasar desapercibido;
en su caso, se insta a una actuación prodigiosa, resolviendo
todas las jugadas polémicas con un
acierto extraterrestre. Quiere chicha y bien resuelta. Y él
gustándose en ese papel. A nosotros los españoles
ni el mejor Collina nos quita el recelo. Así es que,
haga usted lo que pueda, que nosotros bastante hemos visto ya. |