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Corea,
sin historia, pero entre los mejores
Respeto. Si tomamos a los coreanos por su historia,
estamos perdidos; por contra si nos fijamos en el campeonato
que están haciendo, les respetaremos e iremos a por
ellos. Repasando los nombres y su trayectoria antes del Mundial,
la cosa se pronostica favorable, pero si no echamos un vistazo
a los hechos, las cosas cambian. Quizá no lo suficiente
para doblar la rodilla ante su imperial afición, pero
desde luego, no para augurar una mañana de tranquilidad
y buenaventura.
Sus conocidas armas se pueden contrarrestar con las cualidades
del equipo español, pero éstas deben acercarse
a un porcentaje alto. De lo contrario los coreanos hacen triunfo
de cualquier síntoma de debilidad.e
Seol. Seol- es un delantero que arranca desde la banda
Izquierda. Allí comienza pero intenta acabar en el
remate. Los coreanos buscan el ataque sobre defensa colocada,
siempre por su lado, donde es hábil y profundo. Su
principal hándicap es tener que vérselas con
Puyol, el antitodo que resuelve cualquier complicación.
Seol es fuerte y audaz, tanto que enfrente de Panucci no sintió
el peso del nombre contrario. Está seguro y animado,
por lo que se ha convertido en un delantero de recursos puestos
en funcionamiento a gran evolución. Por fortuna, ahí
les espera el barcelonista.
Buenos centrales. Chou- y Kimtae son centrales imposibles
de despistar. Son tan fieles a Hiddink que serían capaces
de acompañar a su elegido a cualquier destino, con
tal de satisfacer y cumplir su labor. Dos sabuesos incorruptos.
Ante un delantero al que marcar se olvidan de todo. Se sienten
mejor en el centro, por lo que en las bandas reducen su productividad,
en parte porque las ayudas de Song- y Lee- abarcan todo ese
flanco.
En despistar a estos guardianes está que el dominio
se pueda convertir en remate y profundidad. Si en el centro
del campo aprietan, es porque atrás son fieles acompañantes.
Calma y toque. Calma, toque con visión de profundidad
y buscar los espacios o los huecos desde la posesión
del balón. Si entramos en su frecuencia cardiaca estaremos
totalmente perdidos, pero si tiramos el balón al suelo,
alguna vez tienen que bajar los brazos y ahogar su condición
física , que con tanto éxito en la presión
parece inacabable. El balón hipnotiza la presión.
España tiene la ocasión, quién pase a
semifinales será responsabilidad española. Si
estamos al nivel que nos corresponde, los problemas serán
anecdóticos, sino recemos lo que sepamos... que lo
vamos a necesitar. Corea nunca se rinde, España no
debe hacerlo.
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