
- ENRIQUE NARANJO
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Tras celebrarlo con la familia (en especial con su padre Santi, un veterano del Dakar, y con su abuela, que un mes antes de la carrera perdió a su esposo), Pau Navarro visita MARCA con su primer Touareg, el que ha logrado con todo merecimiento en la categoría Challenger junto a su copiloto Jan Rosa… que ya tiene tres (ganó los dos últimos Dakar Classic). Dos “críos” de 21 y 23 años que tienen ante sí un brillante futuro en el rally-raid… si reciben los apoyos que necesitan… y merecen.
Lo acaban de demostrar haciendo un Dakar sólido e inteligente, como requiere una categoría con vehículos frágiles y propensos a las averías. El propio Navarro lo explica con una anécdota: “Muchas veces Jan me preguntaba si tenía que ir realmente tan lento, si no era demasiado despacio”. Resulta curioso ver esta actitud en dos jóvenes que deberían estar permanentemente tentados a dar rienda suelta al ímpetu propio de la edad. Pero es que estamos más bien ante dos ‘veteranos con edad reducida’.

Dos críos con hechura de veteranos
Tan reducida que incluso Rosa tuvo que aprovechar los tiempos muertos durante la prueba para estudiar: “El mismo día que llegó tenía un examen oral, al día siguiente otro y ahora está en el Africa Eco Race. Se quedaba estudiando hasta tarde y siempre se quejaba de que tenía sueño”, recuerda divertido el catalán.
Los dos se han ‘vacilado’ entre ellos con sus trayectorias en el Dakar: “Él siempre me chuleaba de que tenía touaregs y yo no, pero ahora lo tenemos los dos. Y yo le he dicho que, ahora, tiene el de verdad”, dice mirando a su derecha esperando encontrarlo: “Es que me sale mirar siempre a la derecha, porque me parece que estuviera aquí”.
Muchas veces Jan me preguntaba si realmente teníamos que ir tan lentos
Pau Navarro, ganador del Dakar 2026 en Challenger
Un buen rollo que ha sido clave para superar los problemas que han ido teniendo en el Dakar… que los ha habido y han podido ser fatales para sus opciones de victoria. “Primero fue el choque con el chino, que nos embistió al intentar adelantarnos sin avisar con el sentinel. Se dobló un brazo de la suspensión, pero fuimos capaces de gestionar el ritmo y llegar a meta ese día sin romperlo. Y luego, el cable suelto el día de la maratón que seguimos creyendo que fue algo provocado, porque son conectores que tienen su seguro y que sólo se pueden soltar manualmente. Pero como no vamos a poder demostrarlo y tampoco va a cambiar nada, lo dejamos atrás”. Pero el mal rato sí que lo sufrieron:

“Estábamos líderes, teníamos una buena ventaja y te pasa eso, que ves que incluso no vas a poder salir a la etapa… y te derrumbas”. Por suerte, fueron capaces de encontrar el problema, aunque les costara una sanción por salir 12 minutos más tarde de su hora establecida: “Nosotros esta noche podremos dormir tranquilos, pero quien lo hiciera... no sé si podrá decir lo mismo”, asegura.
Estos dos episodios y una avería en forma de pérdida de líquidos en los frenos (que pudieron detectar y salvar sin perder tampoco mucho tiempo) fueron los únicos instantes en que se salieron de un guion que tenían muy claro desde el principio: “Sabemos que teníamos ritmo para ganar muchas etapas en el Dakar, pero hicimos el esfuerzo o la planificación de ir muy cautelosos. Pero era lo que había que hacer porque nos íbamos encontrando a los rivales pinchados o con roturas. En la etapa 5 nos pusimos líderes… y ahí aflojamos más porque teníamos ventaja. Perdíamos 10 minutos, algo que para mí es algo impensable en una etapa, pero era bueno para el objetivo final. Con los años coges el feeling correcto con el coche y estaba claro que era lo que había que hacer”, asegura, sin separarse de su querido Touareg.
Tenemos velocidad para ganar muchas etapas, pero ir cautelosos era lo que había que hacer
Pau Navarro, ganador del Dakar en Challenger
Eso sí, cuando llegaron a meta… las emociones estallaron: “Jan iba todo el rato gritando, pero a mí no me salían las palabras. Después me hizo la videollamada con mis padres y me derrumbé. Estaba intentando mantener el tipo en las entrevistas… pero al verlos se me cayó todo”. Afloraron las lágrimas y las sonrisas. Luego, ya en España, todo fue más calmado: “Nos juntamos todos a comer, pero ahí ya tranquilos, como somos nosotros”. Pese a todo, ha sido un triunfo muy sentido para ambos: “Más que pilotos y copilotos, somos fans del Dakar. Por eso estar aquí con el trofeo de ganador me parece algo surrealista”. Pero no, es real.
Y ahora...
Navarro, que sólo estuvo un año (el 2025) en la órbita de Red Bull, espera recoger ahora los frutos de lo que han sembrado, con las victorias de Marruecos y el Dakar y el subcampeonato mundial. “En mi carta para los Reyes del año que viene está correr con un Ultimate. Quiero tener un coche en el que el límite sea yo y no la máquina, que no nos limite por fragilidad”… y parece que está en el buen camino.

“Este año vamos a tener más reuniones de las que tuvimos el año pasado”, asegura un Pau Navarro mucho más asentado que en 2024, cuando ya tuvo la ocasión de hacerlo (con un Mini)… pero acabó estrellado en la segunda etapa. “Soy otro Pau distinto ahora. Tengo claro que necesitaré un año de adaptación con el coche grande. Empezar en el Dakar con 16 años y cometer los errores que cometí me han llevado ahora a tomar buenas decisiones”. Sin duda, lo ha demostrado.
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