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Real Madrid

Arbeloa y sus benditos problemas

El entrenador español se enfrenta a dos decisiones clave tras encontrar el equilibrio... que pueden marcar el rumbo inmediato del equipo

Alaba, Bellingham, Militao y Mbappé durante un partido de Champions en el Bernabéu.
Alaba, Bellingham, Militao y Mbappé durante un partido de Champions en el Bernabéu.ÁNGEL RIVERO
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Álvaro Arbeloa ya tiene lo más difícil: ha encontrado un equipo que funciona. Un Madrid reconocible, equilibrado y, sobre todo, competitivo. Y justo ahora, cuando todo empieza a encajar, aparecen los problemas. Benditos problemas, sí. Pero problemas al fin y al cabo. Porque el regreso de Kylian Mbappé y Jude Bellingham obliga a tocar lo que, hasta hoy, estaba funcionando.

Esto es un trabajo colectivo y los jugadores tienen que entender lo que han entendido estos últimos partidos.

Álvaro Arbeloa

"Cuando lleguemos a ese río cruzaremos ese puente", aseguró en la previa del derbi... y ese momento ha llegado. Y no se trata solo de introducir dos nombres en el once, sino de decidir qué piezas tocar sin perder el equilibrio que ha permitido crecer al equipo. Por eso Arbeloa se enfrenta a un escenario tan favorable como delicado. Favorable por la recuperación de dos de sus jugadores más determinantes. Delicado porque su encaje puede alterar una estructura que, por primera vez en el curso, parece consolidada.

El regreso que reabre el debate

El crecimiento del equipo ha estado ligado a una idea clara: reforzar el centro del campo para ganar control, reducir distancias y protegerse mejor sin balón. En ese contexto, la entrada de Brahim Díaz en lugar de un segundo delantero ha resultado decisiva. Su movilidad, su capacidad para jugar entre líneas y su implicación defensiva han dado coherencia al sistema. Ha conectado al equipo, ha ordenado las alturas y ha permitido que el bloque funcione con mayor continuidad.

Arbeloa y sus benditos problemas
Arbeloa: "Bendito problema tener que elegir entre Bellingham y Pitarch"

Pero la vuelta de Mbappé reabre el debate. No tanto en el cuerpo técnico, que sabe que su presencia en el once no se debate. Su impacto es indiscutible y su presencia eleva el potencial ofensivo del equipo, pero también modifica los equilibrios. El francés ofrece desborde, profundidad y gol, aunque no las mismas prestaciones en la fase sin balón ni en la organización del juego que ha aportado un centro del campo más compensado. 

El reto de no romper nada

"Esto es un trabajo colectivo y los jugadores tienen que entender lo que han entendido estos últimos partidos. Atacamos todos y defendemos todos. Como entrenador, que cada uno encuentre su mejor rol, hacerles funcionar y darles la movilidad y el espacio necesarios para que puedan mostrar su talento", asegura ante un dilema que es evidente. Mantener la estructura que ha dado estabilidad o introducir a un jugador que cambia el partido por sí solo.

Bendito problema tener que elegir entre grandes jugadores y además pueden jugar juntos. No porque juegue Bellingham tiene que dejar de jugar Thiago

Arbeloa

Con Bellingham, la cuestión es distinta, pero igual de compleja. Aunque no apunta a ser titular en el derbi, su regreso amplía las opciones en un centro del campo que ha ganado peso en el equipo. El rendimiento de Thiago Pitarch ha sido clave en este nuevo escenario. Su capacidad para abarcar campo, participar en la salida de balón, llegar al área y sostener el esfuerzo defensivo le ha convertido en una pieza fundamental. Su presencia, además, ha permitido liberar a Valverde para darle vuelo por banda. 

Mbappé afina puntería antes del derbi

"Tener a Bellingham de vuelta es una noticia excelente y haber conseguido que Thiago dé este rendimiento también lo es. Bendito problema tener que elegir entre grandes jugadores y además pueden jugar juntos. No porque juegue Bellingham tiene que dejar de jugar Thiago", resume. Encajar a Mbappé y Bellingham sin perder lo que el equipo ha empezado a construir. Ese es el equilibrio que debe resolver Arbeloa en el momento más exigente de la temporada.

"No es lo mismo jugar con Brahim arriba que con Mbappé. O con Jude que con Arda o Thiago. Son jugadores con características diferentes y que cuando estén en el campo intentaremos sacarles y aprovecharlas al máximo. Defensivamente, cada uno tendrá que cumplir su labor, como han hecho siempre", zanja.  Y ahí es donde reside su misión más complicada tras lograr dar con la tecla. Encajar a dos estrellas que siempre han tenido un hueco fijo en el once... pero que todo siga igual.

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