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Híbrido, eléctrico...: ¿qué tipo de motor me conviene si quiero comprar un coche y mantenerlo hasta 2040?


Comprar coche pensando en 15 años obliga a anticipar normas, costes y restricciones. Gasolina, diésel, microhíbridos, híbridos o eléctricos no ofrecen las mismas garantías.

La multitud de tecnologías y las leyes europeas complican la elección.
La multitud de tecnologías y las leyes europeas complican la elección.Pexels.
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La reciente decisión de la Unión Europea de renunciar al veto total de los motores térmicos a partir de 2035 genera dudas a la hora de elegir coche, por si los conductores no tenían ya bastantes con tanta variedad de tecnologías de motor. Sobre todo a aquellos que piensan comprar un coche para mantenerlo muchos años. Porque este cambio por parte de la Unión Europea puede acabar afectando a medio y largo plazo a los impuestos que paguemos por el coche o incluso incluso a por dónde podamos usarlo. Por eso, la clave está en saber (o pretender atisbar; no somos adivinos) cuál será la opción más razonable para cada tipo de usuario.

Eléctrico: la opción más segura

El coche eléctrico sigue siendo el que ofrece mayor previsibilidad. Si lo puedes comprar porque te encaja (puedes asumir su mayor coste y tienes dónde cargarlo), seguro que no te equivocas, porque es el que cumple con todos los objetivos climáticos europeos y tiene la etiqueta 0 Emisiones, además de que su coste de uso (por si haces muchos kilómetros) es muy bajo: entre un 20% y un 30% inferior al de un coche térmico equivalente, debido a que tiene menos piezas móviles y menor desgaste mecánico.

Europa está poniendo cada vez más trabas a los coches sin electrificar.
Europa está poniendo cada vez más trabas a los coches sin electrificar.Pexels.

La principal limitación sigue siendo la autonomía real en trayectos largos (en ciudad, esta es mayor) y la necesidad de más electrolineras en carretera, aunque esto está mejorando de forma considerable. Si quieres comprarte un coche y tenerlo 15 años, es el que mejor te evitará los sobresaltos ante posibles ocurrencias regulatorias por parte de nuestros políticos.

PHEV: para viajes y recorridos urbanos

Los híbridos enchufables (PHEV) combinan un motor eléctrico con uno térmico y ofrecen autonomías eléctricas cada vez mayores (en algunos casos, ya superiores a los 100 kilómetros) que cubren la mayoría de los desplazamientos diarios de un conductor habitual. No obstante, su eficiencia depende del uso efectivo del modo eléctrico. Nos explicaremos mejor: informes de pruebas en condiciones reales han señalado que, si su batería no se ha recargado (o sencillamente se ha agotado), sus emisiones pueden duplicar las cifras homologadas y elevar mucho su consumo, ya que pueden pesar unos 250 kg más que una versión de gasolina equivalente.

Acertar al comprar con vistas a mantener el coche muchos años es un reto.
Acertar al comprar con vistas a mantener el coche muchos años es un reto.Pexels.

Es cierto que hoy día pueden verse como el último paso antes de dar el salto definitivo a los coches 100% eléctricos, ya que si te compras un PHEV acabas poniendo un wallbox de recarga en tu plaza de garaje. Pero si el criterio para valorar sus beneficios ecológicos cambia, podrían tener en el futuro restricciones en forma de mayores impuestos, o quien sabe si incluso de limitaciones de acceso a determinadas zonas.

Híbrido: una opción hoy muy razonable

Los híbridos no enchufables representan un escalón inferior en cuanto a electrificación respecto a los PHEV. Lo bueno es que reducen consumos y emisiones respecto a los gasolina, y lo no tan bueno es que dependen siempre del motor térmico para la tracción (salvo que sea un coche eléctrico de autonomía extendida, en el que el motor eléctrico mueve las ruedas y el térmico solo sirve para recargar la batería). Son la mejor opción para quienes hacen largos viajes, ya que pesan menos que los PHEV y en ese contexto consumen menos combustible que estos, además de que en ciudad también son muy ahorradores. Eso sí, el que compre un coche híbrido, que en España llevan la etiqueta Eco, estará menos protegido ante futuras restricciones climáticas o urbanas que el que compre un híbrido enchufable.

Las marcas están electrificando de forma mayoritaria sus modelos.
Las marcas están electrificando de forma mayoritaria sus modelos.Pexels.

La alternativa de los coches micro-híbridos o mild hybrid (MHEV) consiste en el uso de un sistema eléctrico de baja potencia (generalmente de 48 voltios) que se emplea sobre todo para alimentar los sistemas eléctricos (climatizador, navegador...), aunque en algunos modelos puede incluso mover el coche durante unos pocos metros. En cuanto a consumos y emisiones, los reducen entorno a un 10% respecto a un modelo solo de gasolina.

Precios, como los de gasolina

Estos mild hybrid tienen muchas ventajas a día de hoy, como el hecho de llevar distintivo Eco, tener unos precios muy similares a los modelos solo de gasolina y no necesitar cables de recarga. Son sin duda muy buena opción para quien no tiene fácil acceso a un punto de recarga y cuenta con un presupuesto más limitado. Sin embargo, el hecho de que la Unión Europea haya rebajado sus pretensiones radicales de prohibir los motores térmicos no significa que no siga con su intención de descarbonizar el automóvil, lo que puede derivar en los próximos años en mayores impuestos o restricciones a su uso.

Las ventas de los diésel llevan años cayendo en picado.
Las ventas de los diésel llevan años cayendo en picado.Pexels.

Gasolina: la opción más arriesgada

Los motores de gasolina puros (sin ningún tipo de hibridación) mantienen hoy un precio de adquisición más accesible y repostarlos no es problema (más allá del precio del combustible) por la cantidad de gasolineras. Sin embargo, sus emisiones medias (entre 110 y 130 gramos de CO2/km es lo habitual) los sitúan en el 'disparadero' de posibles nuevos castigos fiscales y de las Zonas de Bajas Emisiones que proliferan en las grandes ciudades europeas. Y respecto al diésel sucede incluso peor, ya que ha calado entre los conductores el mensaje de que es una tecnología llamada a la extinción. El problema al comprar un diésel no es el valor de reventa, ya que tras 15 años este se considerará residual, sino que será el que previsiblemente más restricciones legales sufra en el futuro.

Decidir hoy qué coche comprar y mantener lo máximo posible ya no es una cuestión de que nos entre por los ojos, ofrezca lo que necesitamos en cuestión de amplitud o consumos y nos cuadre por precio. Hace años que a estas tres variables se sumaron estos diferentes tipos de propulsores cuyas particularidades no todo el mundo acaba de conocer. Y si a ello le sumamos que habría que hacer un ejercicio de adivinación para saber con exactitud qué nuevas normas nos aplicarán los políticos en el futuro, la decisión nunca será fácil.

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