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Hay coches exclusivos, pero el Bugatti W16 Mistral ‘La Perle Rare’ del que te vamos a hablar entra en una categoría superior. Se trata de la última interpretación del roadster que supone el adiós del motor W16 en Bugatti y es una pieza única, creada para un cliente cuya identidad permanece en secreto y cuyo precio final superará en gran medida los cinco millones de euros que cuesta el modelo de estricta serie.
El proyecto nació en agosto de 2023, durante el Concurso de Elegancia de Pebble Beach. Allí, Jascha Straub, responsable del programa de individualización de la marca, conoció al cliente que quería convertir el ya extraordinario W16 Mistral en algo irrepetible. A partir de ese encuentro comenzó un proceso creativo obsesivo en el que cada línea, cada superficie y cada reflejo fueron revisados hasta alcanzar el resultado final.
Una carrocería que juega con la luz
‘La Perle Rare’, como se ha llamado al coche, gira en torno a la idea concreta de capturar la luz como lo haría una perla. Es decir, todo un capricho de multimillonario. Tras múltiples propuestas iniciales en tonos plateados, el proyecto evolucionó hacia una gama de blancos con matices metálicos. El resultado final es la mezcla de dos colores brillantes. En la zona superior, se ha aplicado una mezcla de blanco y dorado con partículas metálicas brillantes que asemejan su 'piel' al tono de la perla. Y en la parte inferior, un blanco cálido que refuerza el contraste.
La línea divisoria en blanco y dorado exigió un proceso extremadamente complejo de enmascarado y pintado manual. Se invirtieron cientos de horas en aplicar, perfilar y rematar cada trazo. El resultado es una superficie que cambia de aspecto según incide la luz, con una profundidad visual casi líquida.
Pero ahí no ha quedado la cosa, porque las llantas de aleación con acabado diamantado también han recibido una mezcla de pintura para replicar el juego cromático de una perla. La idea de la persona que encargó el coche es que el coche pareciera brillar desde cualquier ángulo, y a la vista está que se ha conseguido ese resultado.
Un interior tratado como una pieza de joyería
Si por fuera deslumbra, por dentro no desmerece. Así, todos los componentes interiores de fibra de carbono han sido pintados en blanco, creando una atmósfera tan luminosa que resulta muy poco habitual en un hiperdeportivo como este.
Los paneles de las puertas alternan líneas blancas y doradas y la iluminación ambiental cálida refuerza el carácter nacarado del conjunto. Además, se ha recurrido a elementos de aluminio mecanizado y pulido en el volante, la consola central y las manillas, que así capturan la luz con un brillo similar al exterior. Cada detalle ha sido concebido como parte de una obra integral.
El nombre ‘La Perle Rare’, escrito a mano, aparece bordado en el túnel central, grabado en la cubierta del motor acabada en blanco y oro y pintado bajo el alerón trasero. Como guiño a la historia de la marca, la figura del Elefante Danzante de Rembrandt Bugatti se integra tanto en el interior como en la carrocería, estableciendo un puente entre el pasado (ese símbolo tiene más de 100 años) y el presente.
Más allá de su increíble decoración, el W16 Mistral no deja de impactar por su motor de 16 cilindros y 8 litros con cuatro turbos, sus 1.600 CV y su capacidad de superar los 450 km/h, todo ello con una ejecución artesanal que te hace dudar de si es más una pieza increíble de ingeniería o una obra de arte.
Con semejante potencial, no extraña que pase de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos ni que un modelo similar (pero sin esta decoración) superara los 450 km/h, convirtiéndose en el roadster más rápido jamás construido por Bugatti.





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