Pichardo, Jordan y Gogois durante la entrega de medallas
Caretas fuera. La rivalidad es uno de los motores en la excelencia del rendimiento deportivo. Y si esa rivalidad se adereza con algún pecado capital, como la envidia o la ira, el cóctel aumenta exponencialmente. Se puede rendir más odiando que sin odiar. Está en la condición humana.
Jordan Díaz ganó el campeonato de Europa de triple salto porque es un atleta exquisito y porque tiene entre ceja
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