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Por Victor Jordán
Jan Ullrich dice adiós al profesionalismo. El niño prodigio del ciclismo alemán se marcha porque no ha podido encontrar equipo que le contrate después de su presunta implicación en la 'Operación Puerto', aunque aún nadie ha demostrado nada y todos le han juzgado por indicios y no por pruebas. Ullrich se va harto de tanta persecución y en su despedida tuvo mensajes para todos, para los que estuvieron con él y los que estuvieron en contra.
La carrera de Jan ha estado llena de luces y sombras. Deja un palmarés envidiable: un Tour de Francia, cinco segundos puestos en la ronda gala, campeón olÃmpico en Sidney, una Vuelta a España...; pero también sonados escándalos: sobrepeso, positivo por anfetaminas y su presunta relación con el doctor Eufemiano Fuentes. Pero pese a sus excentricidades y polémicas, lo que sà es verdad es que se va uno de los grandes de este deporte. Un portento de la naturaleza que se creo en la RDA y que llegaba a desarrollar una potencia de 500 watios, una cifra que llegó a llamar la atención de los propios médicos. Un ciclista que siempre animaba las carreras donde participaba.
Aunque si hay que relacionar a Ullrich con una carrera, ésa es la 'Grande Boucle'. El alemán ha sido, ante todo, un 'Hombre Tour', como bien demostró en su primera participación en la ronda francesa, donde fue segundo -el mismo año que Indurain hincó la rodilla y no pudo imponerse en su sexto Tour de Francia-. Sólo un año después subÃa a lo más alto de los Campos ElÃseos y después se convirtió en el gran enemigo de Lance Armstrong, a veces en la única alternativa a la tiranÃa del americano, y éso le hizo ganarse ciertas simpatÃas, cinco segundos puestos y un tercero.
Con la despedida del alemán asistimos también al fin de una generación, al menos de hombres que aspiren a ganar grandes vueltas, y no nos queda otra que pasar páginas, pero no olvidar los grandes momentos de ciclismo que nos ha dado Ullrich, el que quiera recordarlos que acuda a las hemerotecas.