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Debate: ¿Es el ciclismo un deporte limpio?

Sí
por Enrique Bernaola

El ciclismo es uno de los deportes, en mi opinión, más transparentes del mundo pero que, en los últimos años, se ha visto tristemente salpicado por famosos casos de dopaje que han manchado el historial de esta bonita práctica. Sin embargo, el buen aficionado a esta modalidad es de sobra conocedor de la limpieza que existe en relación a este asunto. Para intentar 'salvar' al ciclismo se han intensificado los controles para destapar las sutancias ingeridas por los corredores, pero eso no significa que se dopen para rendir al máximo. Un ciclista realiza una preparación intensiva a lo largo de todo el año con el fin de rendir todo lo posible en las principales carreras anuales. Casos de dopaje tan recientes como el de Floyd Landis sirven para generalizar entorno a todos estos deportistas que trabajan a diario por mejorar su ritmo sobre los pedales.

También es cierto que se ha intentado manchar también el nombre de alguno de los más ilustres ciclistas de todos los tiempos como es el caso del cinco veces consecutivas vencedor del Tour de Francia, Miguel Induráin. Personalmente, considero que se trata de algo muy triste el hecho de que una persona intente menospreciar el duro trabajo del navarro durante todos sus años en activo. Parece como que a nadie le gusta la idea de que un español pudiera conseguir semejante proeza pero lo cierto es que nadie puede dudar de la categoría y la profesionalidad del corredor de Villava. Noticias como al retirada de Jan Ullrich, inmerso en un caso de dopaje, no deberían ensuciar la imagen de uno de las disciplinas más apasionantes y sacrificadas del mundo del deporte.

No
por Manuel Malagón

Me duele decir esto, porque el ciclismo es un deporte bonito, que une esfuerzo y emoción, en el que no te ayuda ninguna máquina, sino que el más fuerte es el que gana. Por eso me parece (o al menos me parecía) un deporte precioso. Sin embargo, no puedo afirmar que sea un deporte limpio, ya que cuando surge cualquier campeón que parece que va a relanzarlo, enseguida la sombra del dopaje se cierne sobre él. Pasó con Pantani, con Virenque, con Heras, con Basso, con Landis, con Ullrich… ni siquiera el más grande de los últimos años, Armstrong, se ha podido librar, con continuos rumores.

Armstrong venció siete Tours sin apenas tener momentos de debilidad. ¿Acaso es normal? Yo recuerdo a un Induráin casi invencible, pero tenía sus momentos de pájara. Lo mismo se puede decir de Delgado, LeMond, Fignon… Los campeones de antes parecían vulnerables. Los de los últimos diez años, no, porque lo mismo que digo del de Texas se podría decir de Pantani, que en el Giro del 99, en el que fue descalificado, llegó a vencer una etapa, en Oropa, después de tener una avería en la bici en pleno puerto final, ganando con una facilidad y superioridad que provocó incredulidad. Yo quiero ciclismo del de antes, el de los desfallecimientos y el de las gestas. No quiero campeones invencibles. No me gustan y no me los creo.

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