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Tiger Woods es grande, muy grande ¿pero el más grande de la historia del golf? TodavÃa no, aunque en ello está.
Como atleta es único, o mejor dicho, es especial. En su disciplina, seguramente, no ha habido nadie igual, pero la diferencia se demuestra con los números y, por el momento, hay jugadores que, es verdad que en una carrera más dilata, han conseguido sumar más triunfos y épica al deporte del golf que Mr. Woods. Pero hay un factor que nadie le puede quitar y es que ha elevado al golf a una dimensión que nadie podÃa imaginar, también es verdad que ayudado por una campaña de marketing arrolladora.
Es el deportista que más emolumentos obtiene, superando con creces a pilotos de fórmula 1, jugadores de fútbol o boxeadores, y también quien más dinero se gasta en acciones benéficas, especialmente dirigidas a niños, y con el golf como motor de superación de barreras y tabúes.
Y es fácil de entender. Woods es el primer jugador negro que ha roto todas la barreras de un deporte antañamente disputado sólo por blancos y elitistas. Woods, sobre todo en Estados Unidos, rompió barreras, superó clichés, derrumbó muros. Woods ha conseguido, sobre todo, superar el universo de los más de 60 millones de golfistas que hay en el mundo. Va más allá, traspasando fronteras como sólo son capaces de hacer aquellos que tienen algo especial.
Ha demostrado que, con trabajo y tesón, además de una ambición bien dirigida Ây mucho talento, hay que añadir hay metas casi imposibles que parecen asequibles. Es posible que, todavÃa, no sea el mejor de la historia. Pero es seguro que Tiger Woods es irrepetible, o casi.