
El deporte como espectáculo de masas y el cine nacieron casi al mismo tiempo: a finales del siglo XIX. Con lógica, ha habido frecuentes interacciones entre uno y otro mundo: al margen de las películas sobre deporte, el cine ha aprovechado también la popularidad de numerosas estrellas del deporte.

Entre ellas podemos distinguir a las que, simplemente, explotaban su imagen haciendo de sí mismas en una o varias producciones (casos de Michael Jordan, Kareem Abdul-Jabbar o Shaquille O'Neal, por ejemplo) y las que desarrollaban una carrera prolongada y sólida. Normalmente con papeles que tenían relación con su actividad deportiva -al menos, los iniciales-, pero que acababa extendiéndose mucho más allá de su periodo competitivo o bien alcanzaban en su segunda actividad más éxito que en la primera, de tal forma que a veces no se recordaba que, en origen, habían saltado del deporte al cine.

A ese grupo pertenecía Chuck Norris (1940-2026). En los inicios de su carrera 'pública' fue púgil. A los 18 años se enroló en las Fuerzas Aérea de Estados Unidos. Estuvo destinado en una Corea posbélica y allí se inició en el taekwondo y otras artes marciales entonces solamente locales: el Tang Do Soo, modalidades de judo, hapkido, karate... Después practicó jiu-jitsu brasileño. Con el tiempo acabaría desarrollando su propio arte marcial: el Chun Kuk Do. Sirva esto para señalar lo mucho que la actual explosión de las artes marciales mixtas debe a Chuck Norris.
En 1967-1969 encontramos a Chuck Norris trabajando en la empresa aeronáutica Northrop, como instructor en su propio gimnasio de artes marciales y compitiendo en torneos de karate de categoría All-American, que llevaba asociado el oficioso pero propagandístico título de 'campeón del mundo' a la manera de otras competiciones estadounidenses (la misma NBA). Norris venció en dos ocasiones en el campeonato absoluto, y es de este hecho de donde proviene la leyenda de que era campeón mundial de karate. Sin embargo nadie puede negar su gran calidad competitiva: fue cinturón negro en todas las artes marciales que practicó. Y en estos torneos conoció a otra leyenda primero del deporte y luego del cine, que le acompañó en sus primeros pasos ante las cámaras: Bruce Lee.

Chuck Norris ya había actuado en el cine antes de 'enfrentarse' a Bruce Lee en 'El Furor del Dragon', en 1972, la película que le lanzó al estrellato: Chuck fue el antagonista de Bruce en una escena de combate de 12 minutos, con el Coliseo de Roma como escenario, que estableció el modelo para el posterior desarrollo del cine de artes marciales, que mereció un homenaje de Quentin Tarantino en 'Django Desencadenado' y que también prefiguró la citada explosión moderna de las artes marciales mixtas: Bruce era un luchador de artes marciales. Y Chuck incorporaba elementos de varias modalidades.

Chuck Norris no alcanzó los niveles deportivos de Johnny Weissmuller, multicampeón olímpico de natación antes de ser Tarzán (en todas las películas nadaba), de Arnold Schwarzenegger (sus títulos mundiales de culturismo antes de iniciar su carrera siendo Conan el Bárbaro fueron de prestigio), de Esther Williams (que alcanzó nivel olímpico) o de Vinnie Jones (que en el cine hizo de tipo duro, igual que en el césped, pero no de futbolista). Chuck siempre hizo de tipo duro durísimo que, a golpes o tiros, iba jalonando su paso con 'malos' difuntos o maltrechos. Pero no se puede ni se debe negar que dejó huella en el mundo del cine, que tuvo un público numeroso y entregado y que fue, también, un gran deportista. Descanse en paz.
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