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La crisis del Cádiz parece no tener fin tras un nuevo desastre frente a la Real Sociedad B, que con un golazo de Ochieng y otro de Astiazaran en el añadido confirma su mejor momento de la temporada al enlazar tres victorias seguidas por primera vez. El conjunto amarillo, por contra, acumula ya seis jornadas sin ganar, con un solo punto en la segunda vuelta, y tres derrotas seguidas en un Mirandilla que con su sonora pitada y ofreció una imagen preocupante ante una afición que mostró su descontento con una sonora pitada, dejando al técnico Gaizka Garitano en la cuerda floja.
A pesar de que Gaizka Garitano intentó revolucionar el once titular con cinco cambios -incluyendo la entrada de Roger Martí y Brian Ocampo-, el equipo volvió a mostrarse carente de alma e ideas. El partido comenzó con polémica, pues en el segundo minuto le fue anulado un gol a Jorge More por una falta previa, algo rigurosa, sobre el meta Fraga, al que cargó en el área pequeña. Pero lo que comenzó con un ligero dominio local, el propio More a centro Brian Ocampo puso a prueba de nuevo al portero realista, así como el de Antoñito Cordero un minuto después, se transformó rápidamente en un bloqueo mental que evidencia la deriva de un proyecto que empieza a deambular peligrosamente por la categoría.
Así empezó a irse arriba el Sanse y tanto Ochieng, con un cabezazo a centro de Dani Díaz que salió rozando el poste, y sobre todo Carbonell, con un disparo colocado que se estrelló en la cruceta. Entre medias Carrera sacó bajo el larguero el cabezazo de Roger Martí que se colaba en la portería del filial, mientras Aznar se tuvo que emplear a fondo ante el remate cercano de Mikel Rodríguez provocando los pitos de la afición amarilla a su equipo en el descanso.
Tras la pausa, en la que De la Rosa sustituyó a un muy pitado Ocampo, el encuentro fue una auténtica 'película de terror' para el cadismo. Siguió dominando el Sanse, con más control de balón, y fruto de ello llegó su segundo 'palo', ya que Mikel Rodríguez ajustó tanto su disparo que se estrelló en el poste. El propio Mikel, por partida doble, y Ochieng lo intentaron poco después, provocando una nueva pitada de la afición del Mirandilla. A pesar del dominio absoluto del Sanse quien más cerca estuvo del gol fue De la Rosa, que tras dos recortes en el área visitante mandó a las nubes desde muy cerca la ocasión más clara del Cádiz.
Ni la entrada de figuras como Suso u Ontiveros logró despertar a un equipo que parece haber bajado los brazos, dejando una sensación de impotencia absoluta sobre el césped. Y al finalm tanto fue el cántaro a la fuente, que Ochieng hizo justicia con un disparo cruzado ajustado al poste tras recibir en largo de Balda, entrar en el área y recortar a Caicedo adelantando a la Real B. A renglón seguido tuvo la sentencia Astiazaran, aunque Carrera tardó demasiado en darle el pase y Aznar acertó a despejar con el pie. Ya en la recta final Gorka Carrera falló la sentencia tras dejada de tacón de Eceizabarrena, pero la mandó muy alta, como tampoco acertó Mariezkurrena poco después; mientras De la Rosa no pudo llegar por poco a remachar en boca de gol un centro de Dawda que podía haber supuesto el 1-1... y que dio paso a la sentencia de Astiazaran tras otro gran servicio de Balda desde la banda.
La situación actual deja el futuro de Gaizka Garitano pendiendo de un hilo y a una afición al límite de su paciencia. El pitido final desató una sonora pitada dirigida tanto al palco como al banquillo y los jugadores, reflejando un hartazgo generalizado por la racha negativa que atraviesa el club. Con la directiva bajo el foco y una dinámica de resultados insostenible, el Cádiz necesita un cambio radical de rumbo de manera inmediata. Si no se toman medidas drásticas para frenar este momento oscuro, el objetivo de la temporada podría convertirse pronto en una pesadilla irreversible para la entidad amarilla.



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