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Vinicius da con la tecla

El brasileño ha explotado en este 2026 y el Real Madrid vuelve a girar alrededor de su talento desbordado

Vinicius durante el partido en El Sadar.
Vinicius durante el partido en El Sadar.
Actualizado

Algo ha cambiado en Vinicius. Y se nota. En la grada, en el césped y, sobre todo, en el rostro del brasileño. Vuelve a sonreír, a encarar y a decidir partidos. El brasileño ha explotado en este 2026 y el Real Madrid vuelve a girar alrededor de su talento desbordado.

Quiero que Vini baile y disfrute

Arbeloa

Los números explican su mejoría, pero no lo cuentan todo. Son 12 goles y 11 asistencias en la temporada. Sin embargo, ño relevante es el cuándo. Desde enero ha firmado nueve participaciones directas en gol (siete tantos y dos asistencias). Ha pasado de ser un foco de dudas a convertirse otra vez en el factor diferencial

El 7 desata la tormenta

La llegada de Álvaro Arbeloa ha sido el punto de inflexión. Como lo fue la pitada del Bernabéu tras la debacle copera. En nueve partidos con él en el banquillo, se perdió Mestalla por sanción, Vini ha marcado seis goles. Los otros seis los había repartido en 27 encuentros bajo la dirección de Xabi Alonso, una etapa en la que el equipo nunca logró conectar del todo con su mejor versión. Solo en la final de la Supercopa de España ante el Barça se vio un destello del Vini decisivo. Fue demasiado tarde.

Vinicius da con la tecla
Gol de Vinicius (0-1) en el Benfica 0-1 Real Madrid

Pero la raíz del bajón venía de más atrás. Ni siquiera Carlo Ancelotti logró reactivar anímicamente al brasileño tras el golpe emocional del Balón de Oro que terminó en manos de Rodri. Aquello dejó cicatriz. Se le veía acelerado, frustrado, desconectado del juego y de sí mismo. Perdió chispa. Y cuando Vini pierde chispa, su fútbol deja de funcionar.

Arbeloa entendió que el primer paso no era táctico, sino emocional. “Quiero que Vini baile y disfrute”, dijo en su presentación. Y eso hizo. Le devolvió libertad, le acercó al área y le entregó la confianza que había faltado hasta ese momento. Resultado: un futbolista suelto, vertical y, sobre todo, letal.

Un Vinicius pocas veces visto

Ahora, el 7 sonríe más que nadie. Ha dado con la tecla definitiva. Desde la 22/23, cuando encadenó cinco partidos consecutivos marcando (Mallorca, Celtic, Betis, Espanyol y Celta), no mostraba tal regularidad de cara a puerta. Son cinco goles en los últimos cuatro encuentros (Osasuna, Benfica, Real Sociedad y Rayo Vallecano) y, lo más importante, una sensación constante de peligro. El ataque blanco gira en torno a lo que propone el brasileño. En medio de la previsibilidad del Madrid, el 7 es el único capaz de romper los planes rivales y darle sentido al juego. Balón a Vini y que invente. Como hace años.

Una explosión pocas veces vista. Cinco goles en los últimos cuatro partidos (Osasuna, Benfica, Real Sociedad y Rayo Vallecano) y la sensación permanente de que algo puede pasar cada vez que toca el balón. Desde la 22/23 no enlazaba una racha goleadora semejante. Entonces encadenó cinco partidos viendo puerta. Ahora ha recuperado aquella inercia competitiva que intimida defensas. Es el caos que necesita el club blanco.

Su momento llega, además, en el instante clave del curso: el tramo decisivo de Liga y Champions. Pero hay algo más en su horizonte. El Mundial asoma en menos de cuatro meses. Para un brasileño no es un torneo más, es una obsesión. Y allí volverá a encontrarse con el técnico que mejor ha entendido su fútbol, Carlo Ancelotti. Vini sabe que el planeta fútbol estará mirando. Y que lo que ocurra allí puede marcar su futuro inmediato, haya renovado o no para entonces con la entidad de Concha Espina.

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