
- REDACCIÓN MARCA
El Pontevedra golpeó con autoridad en Pasarón y tumbó a una Ponferradina que llegaba en buena dinámica. El equipo gallego resolvió con pegada y oficio un partido importante en la pelea de arriba del Grupo 1 de Primera Federación, sostenido por el doblete de Alain Ribeiro y por una puesta en escena que marcó diferencias desde muy pronto.
PONTEVEDRA 3-1 PONFERRADINA
Pontevedra CF: Marqueta; Vidorreta, Miki Bosch, Montoro, Miguel Cuesta; Rubén López, Yelko Pino (Facu Gallardo, min 76), Alain Ribeiro (Compa, min 73), Alberto Gil (Luisao, min 66) Víctor Eimil; Diego Gómez (Brais Abelenda, min 76).
SD Ponferradina: Ángel, Koke (Pau Ferrer, min 62), Undabarrena, Germán Nóvoa, Andoni López; Frimpong, Esquerdo (Keita, min 62), Calderón (Xemi, min 87), Borja Vázquez (Jorrín, min 77); Borja Valle y Slavy (Cortés, min 62).
Goles: 1-0, min 16: Alain Ribeiro; 2-0, min 27: Alain Ribeiro, de penalti; 2-1, min 62: Andoni López; 3-1, min 70: Alain Ribeiro.
Árbitro: Daniel Miranda Bolaño (Colegio extremeño). Tarjetas amarillas a los locales Vidorreta y Rubén López, y a los visitantes Undabarrena, Cortés y Andoni López.
Campo: Municipal de Pasarón.
El partido se le puso de cara muy pronto al conjunto de Rubén Domínguez. El Pontevedra salió con mando, ensanchó el campo con su línea de medios y encontró premio en el minuto 15, cuando Ander Vidorreta abrió el marcador y encendió a Pasarón. Fue el primer golpe. El segundo llegó antes de la media hora. En el 27, Alain Ribeiro transformó un penalti y colocó el 2-0, un resultado que retrató el arranque del choque: uno más decidido, más cómodo y mucho más fino en las áreas.
La Ponferradina, dirigida por Mehdi Nafti, trató de rehacerse sin perder el pulso. No se cayó del todo, pero sí jugó un buen tramo a contrapié. La amarilla a Eneko Undabarrena en el 29 y la de Andoni López en el 53 reflejaron también esa necesidad visitante de correr detrás del partido y de apagar fuegos en fases donde el Pontevedra manejó mejor los tiempos.
Con el 2-0, los gallegos no se desordenaron. No regalaron metros ni se partieron. En un 4-5-1 muy reconocible, juntaron líneas, protegieron por dentro y obligaron a la Ponferradina a remar con más voluntad que claridad. Ahí estuvo una de las claves de la tarde. El Pontevedra no necesitó un vendaval para imponerse. Le bastó con leer el partido antes y mejor.
Si hubo un nombre por encima del resto fue el de Alain Ribeiro. Marcó dos goles, uno de penalti en el 27 y otro en el 71, y dejó la impresión de ser el futbolista más desequilibrante en los momentos importantes. No sólo por los tantos. También por la amenaza constante que generó en los metros decisivos. Tuvo presencia, apareció donde dolía y resolvió cuando tocaba.
Pero el triunfo del Pontevedra no se explicó sólo desde su figura. Ander Vidorreta firmó el 1-0 en el 15 y fue quien rompió el partido. Ese primer tanto cambió el marco del encuentro. Obligó a la Ponferradina a correr riesgos y le permitió al conjunto local instalarse en un escenario muy favorable. Pese a la amarilla del minuto 39, su impacto en el arranque fue determinante.
(Crónica generada con ayuda de la inteligencia artificial)
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