- LALIGA EA Sports. Atlético - Espanyol en directo
No se preocupen los agonías, enseguida atenderá esta crónica a la goleada, pero quede constancia en todo caso de que desde el pitido final del partido hasta el inicial del próximo que juegue el equipo rojiblanco, vida o muerte en lo que a la Champions respecta, habrán transcurrido menos de 68 horas, que a su vez son menos de 72, que a su vez es la frontera que trazaron los que mandan en el fútbol para dejar constancia de que no puede ser, de que mire usted... A Simeone nada le pilla por sorpresa en ese sentido, de hecho se repite, LaLiga por aquí, la UEFA por allá, ojalá, eso sí, se atreviera a señalar con el dedo.
Luego está lo de que quien tiene mando en plaza apareciera justo en la previa de este partido, no en la de Copa ni la de Champions, por si hubiera dudas, y lo de que el propio Cholo tirara esta vez de los titulares, Cardoso por Koke y Baena por Julián como excepciones, para que se meta en la mollera de cada cual que el tercer o cuarto puesto del campeonato doméstico, léase la próxima Champions, es mucho más importante que un título cualquiera, por mucho que no se certifique desde hace más de una década, a ver si es que ahora entre el honor y el dinero lo segundo no va a ser lo primero.
Echó la pelota a rodar y encajó el Atlético un gol. Oblak, concretamente, porque anda en una de esas rachas, más allá de que Jofre golpeara de aquella manera esa pelota que entró justo al poste, más allá de que Griezmann siguiera reclamando desde mediocampo una falta de la que nunca más hubo noticias. Y aún tendría otra el canterano perico, superado ese cuarto de hora en el que Dmitrovic ya perdía tiempo, con toda la noche por delante y con la escuadra local acomodándose aún. Para cuando lo hizo, en un extravío visitante, Llorente puso un caramelo al que Sorloth hizo los honores. Empate, pero a uno.
El resto del primer acto se jugó por inercia, yo te ataco, tú te defiendes, ninguno damos excesiva importancia a lo uno ni lo otro. Grizi tuvo dos, habilitado en largo por Pubill para la primera de ellas, pero poco más hubo en lo que a las porterías respecta. La buena noticia del Atlético era Cardoso, más firme que otras veces, la mala eran Giuliano y Lookman, desaparecido cada uno por su banda. El nigeriano, por lo visto hasta ahora, se atraganta ante cualquiera que no conceda espacios. El Espanyol se aferraba a la zaga de cinco, pero ya no dejaba noticias en el otro lado.
Es de suponer que ustedes se acuerdan del párrafo anterior, más que nada porque les pilla aquí al lado. Efectivamente, fueron el pequeño de los Simeone y el bueno de Ademola los que resolvieron la noche en cosa de cuarto de hora. En el primero de los casos conviene atender por fin a la chistera que porta Baena, de la que salió un pase filtrado maravilloso. En el segundo, se repitió la secuencia de Brujas, saque de esquina peinado en el primer palo y completado por Lookman en el segundo. Entre uno y otro Manolo incluyó a Terrats por Riedel para dar un paso adelante modificando el dibujo, pero en la búsqueda del empate topó con la desventaja ampliada.
Simeone tiró precisamente de los que faltaban, Koke y Julián, pero el fútbol había decidido que los cambios positivos para el Atlético serían precisamente los del Espanyol. El triple posterior derivó en un cabezazo precioso de Sorloth para el cuarto, asistido por Ruggeri, poco después de que el noruego primero y Ngonge después probaran palo en cada portería. Luego sí, luego se notaron esos movimientos del míster blanquiazul, de hecho Edu Expósito cobró pieza para abultar el resultado más aún, pero para entonces el negocio estaba cerrado. Porque el Atlético había captado el mensaje, bueno es su consejero delegado para eso. La del martes será otra historia. O no.

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