Además de la derrota en Butarque,el Granada vio cómo expulsaban a Sergio Ruiz por las protestas del centrocampista cuando ya estaba fuera del terreno de juego, una roja que le va a costar al rojiblanco dos partidos de sanción, todo un desafío para los de Pacheta, que no saben lo que es ganar sin el de Astillero en el once titular.
Quizás el juego de Sergio Ruiz no sea el más deslumbrante de la categoría, no marca muchos goles ni tampoco colecciona asistencias, pero el cántabro es de esos futbolistas que equilibran a todo el equipo, una pieza que hace que el resto de los engranajes funcionen a la perfección, virtudes que perderá el conjunto andaluz en los dos próximos encuentros.
Hasta el momento, los nazaríes han sumado únicamente seis victorias, encuentros que tienen un mismo denominador común: la presencia de Sergio Ruiz en el centro del campo, una especie de talismán que con su presencia en el césped ha ayudado al equipo a llegar a los tres puntos.
Tras atravesar un fuerte proceso gripal en invierno, el mediocentro se perdió un partido y se tuvo que quedar en el banquillo en varios más, lo que llevó a los de Pacheta a acumular seis semanas sin ganar, una mala racha que se cortó de raíz con las victorias ante Cádiz y Racing a las que los granadinos no le pudieron dar continuidad en Butarque.
Las tres alternativas
Sin el cántabro en la ecuación para medirse a Valladolid y Ceuta, dos compromisos vitales para los rojiblancos, Pacheta tiene sobre la mesa varias alternativas, pudiendo mantener el trivote en la sala de máquinas con la inclusión en el once de Izan González, optar por colocar más centrado a José Arnáiz y apostar por Baba en el extremo o, incluso, juntar en la punta de lanza a Gonzalo Petit y Jorge Pascual, una opción que probó semanas atrás y no funcionó.

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