Con una plantilla en la que la mitad de sus componentes han pasado por el filial, el Celta afronta este jueves en Lyon uno de los partidos más ilusionantes de los últimos años para el club. Un encuentro para doctorarse para muchos futbolistas jóvenes que hace apenas un par de años jugaban en Primera RFEF.
No estarán solos los jugadores de Claudio Giráldez ya que 3000 seguidores célticos les apoyarán desde las gradas, en el que es el desplazamiento más multitudinario, en competiciones europeas, de aficionados del club vigués en toda la historia. Atrás quedan los 2500 que estuvieron en las semifinales de Manchester hace nueve años.
Ganar, por primera en Francia, para los célticos, ante un equipo que fue el mejor en la fase de grupos y con el empate a uno del partido de vuelta no es misión nada sencilla. El gol de Endrick en la recta final del partido de ida, disputado en Balaídos, otorga al equipo de Paulo Fonseca aún un mayor favoritismo. Pero ya dijo el entrenador céltico, aquello de “tendrán que matarnos para eliminarlos”.
Afrontará Claudio Giráldez el partido sin Borja Iglesias y Óscar Mingueza, sancionados, y sin el lesionado, Miguel Román. Tres bajas muy importantes que el sistema de rotación del técnico minimiza, ya que consigue que en las constantes entradas y salidas de sus jugadores del once el equipo no se resienta, a nivel competitivo ni en cuanto a resultados.
Endrick, la estrella
El delantero cedido por el Real Madrid volverá a ser la principal amenaza para los gallegos. El brasileño logró el empate en la ida y Fonseca sabe que todo el ataque pasa por él. El entrenador podría tener cierto alivio en su cargada enfermería con los retornos posibles de Alfonso Moreira, Malick Fofana y Pavel Sulc para afrontar al Celta, aunque seguirá sin poder contar con Ruben Kluivert, Maitland-Niles y Ernest Nuamah


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