La plantilla entera de la Real Sociedad puede estar orgullosa de haber salido campeona de la Copa del Rey, pero los dos futbolistas que terminaron siendo héroes del título, Unai Marrero y Pablo Marín, son formados en la cantera de Zubieta, como Mikel Oyarzabal, el goleador para ganar en 2021, Luis Arconada, el artífice del triunfo en 1987, y todos los integrantes de aquel equipo que logró imponerse en las Ligas 1980-81 y 1981-82, en este curso también en la Supercopa.
Marrero y Pablo Marín, sobre todo el segundo, no estaban en la mayoría de las quinielas sobre quienes podían ser los protagonistas de un posible triunfo de la Real, porque ambos venían siendo suplentes y porque había otros compañeros llamados a serlo, sobre todo si el elegido para defender la portería era Álex Remiro.
Pero Pellegrino Matarazzo fue fiel a su ideario en la Copa, que incluía al azpeitiarra como guardameta, como ya demostró en su día alineándole en la vuelta de las semifinales, pese a que tuviera que jugar con una máscara por la fractura de pómulo que había sufrido apenas un mes antes, y a él se encomendó cuando las fuerzas empezaron a fallarle a sus futbolistas, entre otros a dos de los referentes como Mikel Oyarzabal y Gonçalo Guedes, a los que tuvo que suplir antes de lo deseado.
El sentido del trabajo de cantera
El técnico de Nueva Jersey arriesgó con su planteamiento defensivo y el Atlético casi remonta antes de la prórroga, pero aguantó y la apuesta por Marrero le terminó saliendo bien, con esos dos penaltis decisivos que paró en la tanda en la que Real y Atlético se jugaron el título, que fue para los txuriurdin porque en el último lanzamiento Pablo Marín hizo gala de una sangre fría enorme y coló el balón por la misma escuadra.
Marrero, Marín, también los goleadores en el partido Barrenetxea y Oyarzabal, que ya había sido el artífice en la Copa de 2021, son jugadores canteranos, como en su día los Arconada, Zamora, Gorriz, Satrústegui, López Ufarte y el resto de leyendas campeonas de LaLiga, con el portero como hemos dicho siendo el héroe de la Copa de 1987, que llegó después de los goles de Zamora y López Ufarte para conseguir las Ligas de 1981 y 1982, lo que da sentido al trabajo de cantera y a la apuesta por ella, aunque a veces este fútbol de élite tan empresarial pueda hacer dudar de ello.

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