
- RODRIGO G. PASCUAL
Además del Manchester City, PSG y Chelsea son los únicos equipos que han sido capaces de estrenar su palmarés en Champions a lo largo de este siglo. Esta noche, se miden en el Parque de los Príncipes... con cuentas pendientes por resolver.
Su enfrentamiento podría considerarse como uno de los clásicos modernos de la Copa de Europa. De hecho, desde su primer choque en 2004 al poco de consumarse el aterrizaje de Roman Abramovich en la planta noble de Stamford Bridge, se han medido en un total de ocho ocasiones... aunque la última vez que se vieron las caras en Champions fue en 2016.
Ahora bien, apenas hay que retroceder unos meses atrás para rescatar la última vez que se vieron las caras. Fue el pasado verano en la final del Mundial de Clubes, donde el Chelsea le dio un repaso al PSG para negarle la posibilidad de poder levantar, a la postre, un inédito ‘septete’.

La pelea que se desató después del encuentro reafirma cierta sensación de sed de venganza en este PSG. Luis Enrique, sin embargo, recalcó en la previa la importancia de saber canalizar sus emociones. “Espero que podamos mantener la calma. A veces, en este tipo de partidos, el exceso de motivación puede ser un problema. Sabemos qué tipo de partido queremos jugar y sabemos cómo gestionarlo gracias a nuestra experiencia”.
Hasta que se demuestre lo contrario, el PSG es el rival a batir en esta Champions y, para el propio Luis Enrique, “lo más difícil era ganar la primera”. Ahora bien, entrado el mes de marzo, están lejos de la versión mostrada el curso pasado.
A veces, en este tipo de partidos, el exceso de motivación puede ser un problema
Luis Enrique, entrenador PSG
“Todo el mundo sabe que somos capaces de ganar la Champions. Pero tenemos que mejorar nuestro rendimiento”, reconoció Lucho a raíz de la última derrota en Ligue 1 contra un Mónaco que ya les llevó al límite en los playoffs. Rosenior, que bien conoce al PSG de su etapa en Estrasburgo, apuntó que “son un equipo fantástico” y reconoció que “Luis Enrique está haciendo un gran trabajo”.
Lluvia incesante de meteoritos
La suerte hay que buscarla y, después de cuajar una fase liga impecable con pleno de puntos, al Arsenal parece que se le ha quedado un cuadro, como poco, ciertamente amable.
La primera piedra en el camino será un Bayer Leverkusen que viene de superar al Olympiacos de Mendilibar en los ‘playoffs’... pero poco se parece ya al equipo que, de la mano de Xabi Alonso, llegó a levantar la Bundesliga como invicto.
Ya no están Tah, Hincapie, Frimpong, Xhaka o Wirtz. Pero sí un Alejandro Grimaldo que, con su brillante golpeo a balón parado que volvió a exhibir este fin de semana ante el Friburgo, tratará de plantarle cara a un Arsenal que cuenta con una mina de oro desde la pizarra de Nicolas Jover. Cada acción es una lluvia de meteoritos.
“Nos hemos ganado el derecho a estar en una posición fuerte”, exponía Mikel Arteta. “El Arsenal es, sin duda, el gran favorito y el mejor equipo de Europa en estos momentos”, reconocía Hjulmand.
Vuelta a una normalidad extraordinaria
Prácticamente nadie lo esperaban aquí y son las dos grandes revelaciones de esta edición. Pero sólo uno podrá continuar su aventura en esta Champions. El Sporting, sin hacer mucho ruido, ‘robó’ una plaza del Top-8 y aspira a meterse en cuartos de Champions por primera vez desde la 82-83.
Ha ganado en casa y fuera contra grandes equipos, lo que sirve como advertencia
Rui Borges, entrenador Sporting CP
“Ha ganado en casa y fuera contra grandes equipos, lo que sirve como advertencia”, apuntaba Rui Borges sobre un Bodo/Glimt que ya ha vuelto a competir en Liga y se ha plantado en octavos de Champions en su primera participación. De nuevo, tratarán de sacar rédito del fortín construido en el Aspmyra. “Lo sabemos todo sobre ellos y ellos de nosotros. No hay secreto”, señalaba Kjetil Knutsen.
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