El Almería ha construido buena parte de su temporada sobre una premisa muy clara: golpear primero casi siempre equivale a sumar puntos. Tras 31 jornadas de Liga, los datos reflejan con contundencia esta realidad.
El conjunto rojiblanco se ha adelantado en 19 partidos, de los cuales ha ganado 15, ha empatado 2 y solo ha perdido 2. Esto se traduce en un impresionante 79% de victorias cuando abre el marcador, acompañado de un casi 11% tanto de empates como de derrotas. En otras palabras, el Almería convierte la ventaja inicial en triunfo en prácticamente 8 de cada 10 ocasiones, una cifra que lo sitúa entre los equipos más fiables en este tipo de escenarios.
Sin embargo, el equipo muestra una cara muy distinta cuando le toca remar a contracorriente. En los 11 encuentros en los que comenzó por detrás, únicamente ha logrado una remontada, ante el Sporting de Gijón en casa en la sexta jornada, lo que evidencia las dificultades del conjunto almeriense para cambiar el signo de los partidos adversos. Esta dependencia del primer gol explica en gran medida la irregularidad que ha podido mostrar en algunos tramos del campeonato.
Uno de los aspectos más llamativos de la temporada está en su rendimiento como visitante. El Almería no ha perdido ningún partido fuera de casa cuando se ha adelantado primero: suma 6 victorias y 2 empates en esa situación. Esta solidez lejos de su estadio cuando golpea primero, no solo refuerza su competitividad, sino que además le permite gestionar los partidos con mayor madurez, sabiendo proteger ventajas en contextos más exigentes. De hecho, el conjunto de Rubi, sin llegar a ser números excelentes ni mucho menos, es el tercer mejor visitante de la categoría con 23 puntos cosechados por los 30 del Deportivo y 27 del Racing.
En contraste, las únicas dos derrotas tras adelantarse llegaron en casa y ante rivales directos. Especialmente dolorosa fue la remontada del Racing de Santander, que logró imponerse 2-3 después de que los indálicos se colocaran con un 2-0 a favor, dejando escapar un partido que parecía controlado, pero que quedó condicionado por la expulsión de Lopy en la primera mitad. La otra llegó frente al Deportivo, que se llevó el encuentro por 1-2 en los minutos finales en otro duelo clave.
En definitiva, el Almería ha demostrado que su destino en los partidos depende en gran medida del primer golpe. Su altísimo porcentaje de victorias al adelantarse y su fiabilidad fuera de casa en ese contexto explican buena parte de su rendimiento en la temporada. Si logra mejorar su capacidad de reacción cuando empieza perdiendo, estará en disposición de dar un salto aún mayor en la competición y convertir su solidez en una candidatura todavía más firme al ascenso.

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