El Paris Saint-Germain ha empujado su marca por casi todos los frentes. Fútbol, sí. Balonmano, judo, femenino… y el baloncesto en el horizonte. Hubo otro territorio que apareció sobre la mesa y que encajaba por exposición y narrativa: el ciclismo. No pasó de ahí.
“Nos han venido a buscar para el ciclismo… pero no hemos dado el paso”, admite Victoriano Melero (director general del PSG) en el podcast Pause, dejando caer una posibilidad real que el club valoró y dejó en pausa. Algo que confirman fuentes del club galo a MARCA. La frase abre el escenario: el PSG pudo haber tenido equipo ciclista. Y con ambición.
El encaje era claro. Pocas ventanas igualan al Tour de Francia: tres semanas en primer plano, relato de épica, territorio y desgaste, y una visibilidad que cruza países. “La exposición es increíble”, reconoce Melero en ese mismo podcast, donde también asoma el vínculo personal con este deporte, nacido entre sobremesas de Tour y nombres como Pedro Delgado o Miguel Indurain. Y, aun así, no se movió ficha.
El freno no está en la emoción, está en la estructura. El PSG decide desde el modelo. Y el ciclismo juega con reglas distintas: no hay liga cerrada ni control total del ecosistema. Depende de organizadores, de calendarios ajenos, de ingresos variables.
El futuro marcará sentencia
Ahí se enfría la idea. Mientras el fútbol —y el salto que se estudia en el baloncesto europeo— permite construir activos propios, el ciclismo obliga a competir en un terreno que no es del todo claro. No se decide al cien por cien el calendario. Es más volátil.
El contraste es evidente. El ciclismo es de los deportes más globales por recorrido —atraviesa países, culturas y paisajes—, pero ofrece menos control a quien invierte. El PSG busca justo lo contrario: propiedad, narrativa y crecimiento escalable. La puerta, eso sí, no está cerrada. Hubo interés real, como reconoce Melero en la charla. El tiempo dirá.

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