P. ¿El entrenador debe adaptarse al futbolista?
R. Todos los entrenadores tenemos en la mente un criterio. Pero es lógico que lo vayamos adaptando a los jugadores. Y en mi caso, yo diría más, en contra de nuestra voluntad. Pero siempre tiene que haber un entendimiento común. ¿Cómo el futbolista se siente fiable? El entrenador no puede proponerle que haga todo lo contrario o cerrarlo a lo que tú piensas si ese jugador no se siente estable y seguro de lo que hace.
P. ¿Habla con los jugadores para 'consensuar' aspectos del juego?
R. Sí, lo hablo con ellos a nivel individual, lo hablo a nivel colectivo. Primero analizamos. Después del análisis, los datos y la percepción visual nos dicen dónde somos más competitivos y dónde más eficaces. Y en función de eso, adaptamos una idea.
P. Tiene muchos años de experiencia, un cuerpo técnico amplio, pero supervisa y corrige los entrenamientos y la preparación de los partidos. Si llega a casa con el chándal puesto su familia sabe que el trabajo no ha terminado.
R. No me gusta el trabajo a medias. Siempre intento dominar situaciones de juego que pueden ocurrir en un partido de fútbol, favorables o desfavorables, para dar soluciones. Y la solución viene desde el análisis, no de la improvisación. Puede haber entrenadores muy brillantes, que la improvisación los lleva a tomar decisiones correctas. Yo creo que los buenos entrenadores toman decisiones correctas porque ven bien el juego, lo analizan y tienen conocimiento de lo que puede suceder, además de una metodología de trabajo.
No creo que tengamos muchos egos en la plantilla del Villarreal
P. El Villarreal es un club modélico, con una gestión profesional, que acaba de aprobar un presupuesto de 215 millones. Imagino el disgusto de los jefes en noches como la de Copenhague o ante el Racing ¿Cómo es la relación con la familia Roig y cómo le 'aprietan'?
R. Es una relación de amistad y de respeto. Nos conocemos lo suficiente, no somos nuevos colaboradores. Antes éramos, en lo fundamental, en la forma de pensar y en los valores profesionales y personales, muy iguales. En las formas, diría que antes éramos un poco más punzantes. Ahora somos más pausados. Pero esta familia ha hecho de la nada un extraordinario club, magnificado por su gestión; si no, sería imposible, porque hay que aunar esfuerzo y gestión económica con mentalidad deportiva, ganadora. Nos hemos adaptado bien a esas exigencias, sabiendo que ellos quieren que nosotros ganemos siempre, que yo también quiero ganar siempre. Y que yo desde el punto de vista deportivo quizás encuentre unas explicaciones a las cosas bien hechas y a las menos bien hechas y ellos, otras. Pero siempre hay coherencia, que es muy importante.
P. ¿Es Villarreal una plaza cómoda para el futbolista? Porque la exigencia llega desde dentro del club. Pero, quizá por la dimensión de la ciudad y del entorno, no hay tanta presión ambiental desde fuera.
R. Yo no utilizaría la palabra cómodo, porque comodidad indica desgana, un poco de 'me da igual'. Sí creo que hay menos exigencia en determinados momentos que, por ejemplo, en Sevilla, en Valencia, en Bilbao, ¿por qué? Porque hay grandísimas ciudades, de casi un millón de habitantes, con aficiones más grandes en número y también a nivel mediático va en consonancia con todo eso. Pero que haya una exigencia mayor y diferente no quiere decir que este sea un lugar cómodo. No es un lugar cómodo porque la propiedad quiere ganar y ganar y ganar. Y para mantener un equipo luchando con todos estos o siendo superiores a ellos, como sucede en la mayoría de las temporadas, tiene que haber una exigencia. Para mí, independientemente de que haya más o menos exigencia, lo importante es la gestión y lo que la propiedad transmite.
Ahora el fútbol es muy físico. Si no te adaptas al ritmo, no puedes exponer el talento mucho tiempo
P. ¿Cambió su forma de relacionarse con los jugadores en Bilbao, como que se fue relajando porque se encontró con un vestuario diferente?
R. Más que relajando, vas dando respuestas a situaciones de forma diferente, menos apasionada y más paciente. En Bilbao fue el vestuario, tengo que decirlo porque así lo siento, más dócil, más entregado. Es que ese vestuario es diferente a todos los demás. Allí hay una misma cultura, hay muchos jugadores que se conocen desde niños, que convivieron su crecimiento, su formación, su madurez con sus familias y que tienen interiorizada una filosofía y una pasión. Y eso es común en el 90%. En el Villarreal tenemos jugadores de 13 nacionalidades diferentes. Por eso una diversidad tan grande.
Allí no hay diversidad. Allí hay jugadores que tienen una forma de ser y otros, otra. Pero todos tienen una idea común: el Athletic. Y esa pasión por esa idea, que se convierte en su profesión, es un plus. Y en las relaciones humanas te da una sencillez enorme. Alguna vez lo he dicho. En el resto de los equipos que he dirigido, tienes que tomar soluciones para cohesionar. En el Athletic tienes que tomar decisiones para no descohesionar. Hay una diferencia muy grande. Y por eso creo que es más sencillo dirigir al Athletic.
P. ¿Y cómo lo hace con 13 nacionalidades diferentes? Dice que no ve egos en el vestuario del Villarreal.
R. No los veo. Además, creo que reflejamos en el campo que actuamos como equipo en todas las fases del juego. Hay jugadores con unas características o con otras y que tienen una implicación mayor o menor en una fase del juego concreta. Pero no se desconectan en una de las fases. Eso indica que tienen un pensamiento común de equipo. Y entrenando, también lo veo. Intentamos con nuestra forma de actuar, con nuestras decisiones, que también ellos lo perciban. Y ellos lo van aceptando. Seguro que todos quieren jugar.
Para mí, el gran éxito del Villarreal esta temporada, sobre todo a nivel competitivo, con puntuaciones muy diferentes, pero siempre compitiendo, es que los jugadores perciben que la calidad de los minutos está por delante de la cantidad de los minutos. Si somos capaces de mantener y potenciar ese pensamiento, nuestra segunda vuelta va a ser muy buena.
La familia Roig ha hecho de la nada un extraordinario club, magnificado por su gestión