Entrevista a Loida Zabala: "Tengo una alarma programada en una fecha en la que es posible que no esté viva" | Calendario de Adviento de www.decoratingmart.com

"Tengo una alarma programada en una fecha en la que es posible que no esté viva"

L. Zabala:

"Tengo una alarma programada en una fecha en la que es posible que no esté viva"

Una charla con Loida Zabala (Losar de la Vera, 1987) es un canto a la vida, pese a que la palabra muerte salga en más de una ocasión. La halterófila extremeña habla de ella con naturalidad, con la misma con la que explica el cáncer incurable que padece desde hace dos años y de cómo tiene todo atado en su testamento vital para cuando llegue su "fecha de caducidad", como ella misma dice. Lo cuenta con un gorro navideño de Papá Noel en su cabeza que se ha traído para la entrevista y la sesión de fotos. Porque Loida, 20 veces campeona de España, oro europeo en 2022 y que ha competido en cinco Juegos, sonríe a la vida en cada detalle. "Este año puedo pasar la Navidad en casa con mi familia y no en un hospital", dice ilusionada.

"El cáncer me ha hecho mejor deportista y persona"

Almudena Rivera
por Almudena Rivera

Al hablar de su madre es el único momento en el que se le quiebra la voz y no puede evitar alguna lágrima. Lo que peor lleva del cáncer es, precisamente, verla sufrir. A Loida, sin embargo, no la ha frenado. En 2025 ha batido dos veces el récord de España de halterofilia en la categoría de menos de 67 kilos. Levanta 105, algo impensable cuando después del primer tratamiento apenas podía con 40. El deporte sigue siendo su refugio y los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, su sueño. Tiene una alarma puesta en el móvil después de ellos con el mensaje 'Sigues viva'. "Espero leerla y celebrarlo con vosotros aquí", dice sonriendo. Nosotros también.

PREGUNTA. Termina un año en el que ha logrado sus mejores marcas estando en tratamiento oncológico. ¿Qué balance hace de 2025?

RESPUESTA. Ya sólo el hecho de seguir viva... Y me parece increíble haber levantado 105 kilos en el Mundial, es mi mejor marca en un campeonato internacional. Todavía no me lo creo.

P. ¿Cuál ha sido el secreto?

R. El cáncer me ha dado mucha motivación porque he valorado muchísimo el hecho de estar viva a día de hoy, la oportunidad de sentir, de aprender, de crecer.... Toda esa motivación en el día a día me ha hecho mejorar mi marca a nivel nacional e internacional; mejoro a nivel deportivo pero también como persona. Y he aprendido a 'hackear' un poco la medicación del cáncer, que te provoca mucho agotamiento. Lo he logrado paseando con mi perrita y así creando serotonina, entrenando, generando endorfinas, abrazando a la gente que quiero para generar oxitocina... Es una manera de 'hackear' el cerebro para que siga a tope.

P. Porque usted es de las que no perdona un entrenamiento.

R. Al principio, con la primera medicación era complicado hasta levantarse. Los dos primeros meses no pude entrenar por los nueve tumores cerebrales, pero cuando me dijeron que ya podía... ¡Qué pasada! En mi primer entrenamiento había perdido toda la fuerza que tenía por los corticoides, pero estaba muy motivada de poder volver a entrenar (sonríe). Muchas veces pensamos que todo siempre va a estar ahí, pero cuando lo perdemos es cuando de verdad lo valoramos.

No sabemos si hay un mañana, tenemos que aprovechar el hoy

P. Entonces sólo podía levantar 40 Kilos y en el último Mundial ha levantado ¡105!

R. Sí, empecé levantando 40 kilos, menos que cuando comencé en la halterofilia, y ahí lo veía todo muy difícil. Pero en dos años he levantado más que en los 19 años que he estado sana. ¡Es increíble! (sonríe de nuevo). Eso me demuestra que todavía tenemos cosas en el interior sin sacar.

P. Después de todo lo que ha pasado estos dos últimos años, ¿qué sintió al levantar 105 kilos?

R. En el primer levantamiento hice 95 y en el segundo levanté 100. En ese momento estaba quitándome de una medicación de ataques epilépticos para pasar a otra y todavía tenía efectos secundarios. Después del segundo levantamiento me empezaron a temblar los brazos y me entraron ganas de llorar, era uno de los efectos. Cuando Óscar, mi entrenador, me preguntó cuántos kilos me ponía para el tercer levantamiento le dije que los que quisiera. Y me puso 105. Cuando lo logré me puse a llorar de la emoción porque era algo imposible.

P. Todo cambió el 28 de octubre de 2023, el día en el que empezaron los primeros síntomas del cáncer. ¿Qué pasó aquel día?

R. Ese día me quedé un poco en shock. Estaba trabajando, soy teleoperadora. En una llamada, de repente, no podía hablar. Y yo pensando: ¿Qué me pasa? Fui a la coordinadora y sólo pude decir su nombre. Yo intentaba hablar pero no podía. Llamaron a la ambulancia. Me señalaron un reloj y unas gafas y no podía decir lo que eran aunque lo sabía. En una resonancia craneal me encontraron varios tumores en el cerebro y me quedé ingresada. Tras las pruebas me dijeron que tenía cáncer de pulmón, nueve masas cerebrales, y en hígado, riñón y vesícula biliar. Estaba en estadio cuatro, en mi caso ya es incurable, aunque entonces no me lo dijeron.

Estar centrada en las cosas que me gustan me hace ser feliz, estar motivada y ser mucho más resiliente y fuerte que antes

P. ¿Cómo se asimila una noticia así?

R. Cuando me informé y vi que no tenía cura, me senté con mi oncóloga Maru Olmedo a solas y le pregunté: '¿Cuánto tiempo me queda de vida?'. Se sorprendió porque supongo que no es lo típico que le pregunta un paciente. Me dijo: 'Tanto tiempo'. No lo digo para que no lo escuche mi madre, que no quiere saberlo. Y le respondí: 'Vale, mi propósito entonces es llegar a Los Ángeles 2028, que se serían mis sextos Juegos'. Y nos dimos la mano como sellando un pacto. Ella me dijo que por su parte haría todo lo posible. Y bueno, pues en ello estamos (sonríe otra vez). Tengo programada una alarma, que es uno de mis sueños que me quedan por cumplir, que es después de Los Ángeles 2028. Una fecha en la que es posible que ya no esté viva. Estadísticamente es imposible, pero si yo veo esa alarma, que se llama 'Sigues viva', pues voy a venir aquí a celebrarlo contigo, Almu.

P. Estaremos encantados de compartir ese momento, como pudimos compartir con usted los Juegos de París. Cuando le dieron la noticia del cáncer quedaba menos de un año para ellos. Entonces el deporte ya fue el salvavidas al que agarrarse.

R. Al principio estuve un poco en shock pero a lo largo del 2024, cuando debía estar centrada en la aceptación, estaba centrada en París. Y cuando pasaron los Juegos me di cuenta de que ya lo tenía aceptado. Si te centras en aquello que te gusta realmente es como si los malos momentos o las cosas difíciles se aceptasen solas. Estar centrada en las cosas que me gustan me hace ser feliz, estar motivada y ser mucho más resiliente y fuerte de lo que era antes a nivel emocional.

P. Esa resiliencia ya la demostró en el camino a París. Los tratamientos le hicieron subir kilos y la halterofilia es un deporte precisamente de peso. Fue una contrarreloj contra la báscula. ¿Cómo lo recuerda?

R. Era prácticamente imposible que yo fuera a los Juegos de París porque tenía que bajar 11 kilos en pocos meses, recuperar la fuerza... Yo antes competía en la categoría de menos de 50 kilos. Pero bueno, muchas veces en mi vida me han dicho que no. Hace 19 años, en mi primera competición, me dijeron que nunca sería campeona de España (y lo es 20 veces), me dijeron que nunca iría a unos Juegos Paralímpicos (ha ido a 5) y me dijeron que nunca levantaría más de 80 kilos (y su récord es 105). Es que hay tantas cosas imposibles que te lo puedes creer o también puedes insistir porque muchas personas que han insistido han hecho récords del mundo. Y es que para eso están los límites, para intentar superarlos.

Era prácticamente imposible que yo fuera a los Juegos de París porque tenía que bajar 11 kilos en pocos meses

"Sueño con llegar a Los Ángeles 2028"

P. Usted los ha superado muchas veces. Por ejemplo, en la Copa del Mundo de Egipto del año pasado, la primera tras el diagnóstico.

R. Fui porque era clasificatoria para París 2024. Unas semanas antes, en una resonancia salió que un tumor que tengo en el hipocampo había empezado a segregar mucho líquido y una oncóloga me dijo que no podía volar a Egipto porque podría morir en ese vuelo. 'Si vuelas es bajo tu responsabilidad', me insistió. Empecé a llorar por la impotencia. Llamé a Maru, a mi oncóloga principal, diciéndole que era consciente de lo que podía pasar, pero que quería ir a los Juegos e iba a hacer todo lo posible. Nos dio unas pautas a mi entrenador y a mí. Al final no pasó nada en el vuelo. A la vuelta me hicieron la radiocirugía en el hipocampo. Me disminuyó muchísimo ese tumor, pero posteriormente vendrían unos grandes efectos secundarios.

P. Y en la siguiente Copa del Mundo en Georgia acabó en el hospital, pero por una intoxicación alimentaria...

R. Fue un día antes de competir y el pescado que había comido debía tener alguna bacteria. Me sentó muy mal, vomité de madrugada hasta el punto de que a las siete de la mañana ya estaba prácticamente inconsciente. Llamaron a una ambulancia y le dijeron a Óscar, mi entrenador, que era posible que no llegase viva al hospital (se ríe porque ya se lo toma con humor). En cuanto me estabilizaron me vine a España y estuve 15 días ingresada y después peleando para llegar a París.

P. ¡Cómo sufrió para dar el peso en los Juegos! Hasta la mañana de la competición no supo si podría competir. Estar en París ya fue una medalla, ¿verdad?

R. El bajar de peso tantos kilos en poco tiempo era complicado. Bajé hasta 52 kilos y medio. Los dos últimos días mi nutricionista me dijo: 'Sauna, enrollarse con toallas y otra vez a la sauna'. Con la medicación retenía mucho y no sudaba nada, entonces era complicado. La noche anterior la pasé en la sauna y cuando la cerraron y me tuve que ir a dormir soñaba que estaba bebiendo. Pero bueno, al final di 50,00 y pude competir (sonríe).

Los límites están para intentar superarlos

P. ¿Cuál es su próximo reto deportivo?

R. Me gustaría revalidar el título de campeona de Europa que logré en 2022, aunque ahora no estoy en la misma situación ni en la misma categoría de peso. El Europeo es en marzo. No sé si lo conseguiré, pero sí que voy a darlo todo para quedar lo mejor posible. Cuando estaba preparando los Juegos de París, realmente sabía que podían ser mis últimos. Pero es posible que pueda llegar a los de 2028. Soñar es gratis y me ha funcionado mucho. Centrarme en los Juegos me ha ayudado un montón. Así que vamos a centrarnos en los de Los Ángeles y ya veremos qué es lo que pasa.

P. Su lema es "Quiero vivir, no sobrevivir" y ahora exprime la vida al máximo. La vemos en las redes sociales que no para: entrenamientos, conferencias, premios...

R. La muerte es algo natural porque todo el mundo tenemos esa fecha de caducidad. Pero siempre pensamos que nos queda mucho tiempo, aunque en realidad no lo sabemos. Por eso es tan importante sentirnos afortunados por seguir aquí, porque nunca sabes cuándo será el último día. Muchas veces tenemos las ganas de tomar un café con una amiga o amigo o familiar y lo vamos dejando, pero es que no sabemos si hay un mañana, tenemos que aprovechar el hoy. Lo mismo para hacer algún proyecto o meta que queramos cumplir. Mañana quizás sea tarde, por eso es importante tener el presente muy firme para llevar a cabo todo lo que queremos.

P. Perdió la movilidad de las piernas con 11 años, sufrió maltrato físico por parte de su expareja, ahora el cáncer... Pero siempre luce una sonrisa. ¿Cómo lo consigue?

R.Cuando tienes un tratamiento que te agota, que tiene muchos efectos secundarios, lo que piensas es que sigues viva. ¡Es una pasada! Y valoras todavía más las cosas. Tener cáncer no es una etapa fácil, pero te puedes dar cuenta de todo lo que tienes todavía. Es algo parecido a lo que me pasó cuando estaba en un hospital a los 11 años y me sentaron en mi primera silla de ruedas. Para muchas personas es algo complicado porque tu vida cambia, pero me sirvió para valorar la libertad porque ya estaba fuera del hospital. Las experiencias complicadas que vivimos a lo largo de nuestra vida nos engrandecen, nos hacen sacar la fuerza de nosotros mismos. Todos tenemos esa fuerza interior, yo no tengo nada que no tengan los demás, sólo que el haber vivido ciertas experiencias me ha hecho tener la obligación de sacarla y ahí es cuando realmente te das cuenta de cómo eres tú mismo. Y estoy muy agradecida. Si volviese atrás, volvería a quedarme en silla de ruedas y hay muchas cosas que volvería a pasarlas tal y como pasaron, porque me han hecho ser la persona que soy a día de hoy. Estoy muy orgullosa de poder haber llegado hasta aquí. Es que es tan maravilloso seguir aquí... ¡Es que hay tanta gente que está en una cama de hospital!.

Me gustaría revalidar el título europeo en 2026

P. Dice que volvería a pasar por muchas cosas. ¿También por el cáncer o lo borraría?

R. ¡Que pregunta más complicada! Si volviera atrás, creo que lo dejaría todo como está. Obviamente, mi etapa final la borraría, pero a día de hoy es que me siento muy orgullosa de como soy. Pero si es algo que pusiera triste a mi familia, ahí ya sí lo borraría (se queda pensativa). Pensando en mi familia sí que borro la parte del cáncer, por muy feliz que esté yo y por muy orgullosa de cómo soy a día de hoy. Lo borraría porque mi familia es lo más importante, más que yo misma, sobre todo mi madre. Si volviera atrás, volvería a coger la discapacidad porque ella la aceptó; si volviera atrás cuando mi pareja de ese momento me maltrató, lo dejaría tal y como está porque mi madre lo aceptó; pero el cáncer sí lo borraría por ella, sobre todo por ella (se emociona y no puede evitar alguna lágrima). Hay cosas que me han pasado a lo largo de la vida que han sido complicadas y que nunca he dicho en ninguna entrevista y nunca le he dicho a mi madre porque no quiero que sufra. Mi madre es mi fibra, es mi parte sensible. Desde fuera se me ve fuerte, que no hay nada que me haga tocar fondo. Pero claro, hablar de mi madre...

P. Ser fuerte no significa no ser humana...

R. He tenido pocos momentos de estar triste, pero estarlo en un momento te ayuda mucho a liberar todo lo que tienes dentro. A mí esta entrevista también me ha servido de mucho porque llorar hablando de mi madre me ayuda para desahogar todo lo que tengo. Ella ha sufrido tanto que es como que yo trago, trago y trago porque quiero estar súper bien delante de ella. Y lo estoy, pero cuando a ella no la veo feliz ya no lo estoy tanto. Mira, venir a MARCA me ha ayudado a desahogar mis emociones y sentirme muy afortunada de tenerla al lado.

P. ¿Por ella hizo el testamento vital?

R. Tengo un tratamiento dirigido y cuando el cáncer mute dejará de funcionar. En ese momento mi oncóloga tiene preparado otro tratamiento para seguir alargando la vida todo lo que se pueda. En la fase final ya sería la quimioterapia o algún ensayo que puede funcionar o no. Pero tengo claro que en el final no quiero quedarme en coma intentando alargar mi vida un mes más o con dolor. No quiero que mi familia pase por eso. Por eso lo del testamento vital. Y si puedo donar algún órgano a un paciente bien, y si no, pues todo a la ciencia e investigación. Para mí es importante que en esos momentos mi familia no esté gestionando el tema del cementerio, luego llevarme a una tumba, las flores, lo que sea. Creo que mi familia no lo soportaría bien. Al fin y al cabo si me voy, pues el cuerpo es una carcasa. Y si además puedo ayudar a la ciencia, pues mejor.

Todos tenemos fecha de caducidad, pero siempre pensamos que nos queda mucho tiempo

"Si volviese atrás, volvería a quedarme en silla de ruedas"

P. Siempre pensando en su familia.

R. Ha sido un año complicado por el hecho de cómo lo estaban aceptando, les cuesta un poco más que a mí. Poco a poco estoy tratando de ver si lo aceptan y les hago estar tan motivados como yo.

P. ¿Qué deseo le pide a 2026?

R. Mi deseo es que mi madre sea muy feliz. Vamos a terminar el año juntas, así que vamos a empezar el año súper bien, que en esta ocasión no lo comenzamos en el hospital (sonríe). El año pasado estuvimos allí en Nochebuena y en todas las fiestas importantes.

P. ¿Qué le diría a las personas que pasarán las Navidades en el hospital?

R. Que llegará un momento en el que salgan y podrán volver a valorar todo lo que tenían. Pero es un proceso que hay que seguir y cada experiencia nos va a hacer más grandes. Desde aquí les mando toda mi vitalidad y motivación.

Las experiencias complicadas que vivimos a lo largo de nuestra vida nos engrandecen, nos hacen sacar la fuerza de nosotros mismos

Redacción:
Almudena Rivera
Diseño / Maquetación
Emilio Alcalde - Raúl Escudero - MARCANIT
FOTOGRAFÍAS:
Chema Rey - MARCA
VÍDEO:
Lourdes López - Jorge Juan Latorre - MARCA