P. Usted los ha superado muchas veces. Por ejemplo, en la Copa del Mundo de Egipto del año pasado, la primera tras el diagnóstico.
R. Fui porque era clasificatoria para París 2024. Unas semanas antes, en una resonancia salió que un tumor que tengo en el hipocampo había empezado a segregar mucho líquido y una oncóloga me dijo que no podía volar a Egipto porque podría morir en ese vuelo. 'Si vuelas es bajo tu responsabilidad', me insistió. Empecé a llorar por la impotencia. Llamé a Maru, a mi oncóloga principal, diciéndole que era consciente de lo que podía pasar, pero que quería ir a los Juegos e iba a hacer todo lo posible. Nos dio unas pautas a mi entrenador y a mí. Al final no pasó nada en el vuelo. A la vuelta me hicieron la radiocirugía en el hipocampo. Me disminuyó muchísimo ese tumor, pero posteriormente vendrían unos grandes efectos secundarios.
P. Y en la siguiente Copa del Mundo en Georgia acabó en el hospital, pero por una intoxicación alimentaria...
R. Fue un día antes de competir y el pescado que había comido debía tener alguna bacteria. Me sentó muy mal, vomité de madrugada hasta el punto de que a las siete de la mañana ya estaba prácticamente inconsciente. Llamaron a una ambulancia y le dijeron a Óscar, mi entrenador, que era posible que no llegase viva al hospital (se ríe porque ya se lo toma con humor). En cuanto me estabilizaron me vine a España y estuve 15 días ingresada y después peleando para llegar a París.
P. ¡Cómo sufrió para dar el peso en los Juegos! Hasta la mañana de la competición no supo si podría competir. Estar en París ya fue una medalla, ¿verdad?
R. El bajar de peso tantos kilos en poco tiempo era complicado. Bajé hasta 52 kilos y medio. Los dos últimos días mi nutricionista me dijo: 'Sauna, enrollarse con toallas y otra vez a la sauna'. Con la medicación retenía mucho y no sudaba nada, entonces era complicado. La noche anterior la pasé en la sauna y cuando la cerraron y me tuve que ir a dormir soñaba que estaba bebiendo. Pero bueno, al final di 50,00 y pude competir (sonríe).
Los límites están para intentar superarlos
P. ¿Cuál es su próximo reto deportivo?
R. Me gustaría revalidar el título de campeona de Europa que logré en 2022, aunque ahora no estoy en la misma situación ni en la misma categoría de peso. El Europeo es en marzo. No sé si lo conseguiré, pero sí que voy a darlo todo para quedar lo mejor posible. Cuando estaba preparando los Juegos de París, realmente sabía que podían ser mis últimos. Pero es posible que pueda llegar a los de 2028. Soñar es gratis y me ha funcionado mucho. Centrarme en los Juegos me ha ayudado un montón. Así que vamos a centrarnos en los de Los Ángeles y ya veremos qué es lo que pasa.
P. Su lema es "Quiero vivir, no sobrevivir" y ahora exprime la vida al máximo. La vemos en las redes sociales que no para: entrenamientos, conferencias, premios...
R. La muerte es algo natural porque todo el mundo tenemos esa fecha de caducidad. Pero siempre pensamos que nos queda mucho tiempo, aunque en realidad no lo sabemos. Por eso es tan importante sentirnos afortunados por seguir aquí, porque nunca sabes cuándo será el último día. Muchas veces tenemos las ganas de tomar un café con una amiga o amigo o familiar y lo vamos dejando, pero es que no sabemos si hay un mañana, tenemos que aprovechar el hoy. Lo mismo para hacer algún proyecto o meta que queramos cumplir. Mañana quizás sea tarde, por eso es importante tener el presente muy firme para llevar a cabo todo lo que queremos.
P. Perdió la movilidad de las piernas con 11 años, sufrió maltrato físico por parte de su expareja, ahora el cáncer... Pero siempre luce una sonrisa. ¿Cómo lo consigue?
R.Cuando tienes un tratamiento que te agota, que tiene muchos efectos secundarios, lo que piensas es que sigues viva. ¡Es una pasada! Y valoras todavía más las cosas. Tener cáncer no es una etapa fácil, pero te puedes dar cuenta de todo lo que tienes todavía. Es algo parecido a lo que me pasó cuando estaba en un hospital a los 11 años y me sentaron en mi primera silla de ruedas. Para muchas personas es algo complicado porque tu vida cambia, pero me sirvió para valorar la libertad porque ya estaba fuera del hospital. Las experiencias complicadas que vivimos a lo largo de nuestra vida nos engrandecen, nos hacen sacar la fuerza de nosotros mismos. Todos tenemos esa fuerza interior, yo no tengo nada que no tengan los demás, sólo que el haber vivido ciertas experiencias me ha hecho tener la obligación de sacarla y ahí es cuando realmente te das cuenta de cómo eres tú mismo. Y estoy muy agradecida. Si volviese atrás, volvería a quedarme en silla de ruedas y hay muchas cosas que volvería a pasarlas tal y como pasaron, porque me han hecho ser la persona que soy a día de hoy. Estoy muy orgullosa de poder haber llegado hasta aquí. Es que es tan maravilloso seguir aquí... ¡Es que hay tanta gente que está en una cama de hospital!.
Me gustaría revalidar el título europeo en 2026
P. Dice que volvería a pasar por muchas cosas. ¿También por el cáncer o lo borraría?
R. ¡Que pregunta más complicada! Si volviera atrás, creo que lo dejaría todo como está. Obviamente, mi etapa final la borraría, pero a día de hoy es que me siento muy orgullosa de como soy. Pero si es algo que pusiera triste a mi familia, ahí ya sí lo borraría (se queda pensativa). Pensando en mi familia sí que borro la parte del cáncer, por muy feliz que esté yo y por muy orgullosa de cómo soy a día de hoy. Lo borraría porque mi familia es lo más importante, más que yo misma, sobre todo mi madre. Si volviera atrás, volvería a coger la discapacidad porque ella la aceptó; si volviera atrás cuando mi pareja de ese momento me maltrató, lo dejaría tal y como está porque mi madre lo aceptó; pero el cáncer sí lo borraría por ella, sobre todo por ella (se emociona y no puede evitar alguna lágrima). Hay cosas que me han pasado a lo largo de la vida que han sido complicadas y que nunca he dicho en ninguna entrevista y nunca le he dicho a mi madre porque no quiero que sufra. Mi madre es mi fibra, es mi parte sensible. Desde fuera se me ve fuerte, que no hay nada que me haga tocar fondo. Pero claro, hablar de mi madre...
P. Ser fuerte no significa no ser humana...
R. He tenido pocos momentos de estar triste, pero estarlo en un momento te ayuda mucho a liberar todo lo que tienes dentro. A mí esta entrevista también me ha servido de mucho porque llorar hablando de mi madre me ayuda para desahogar todo lo que tengo. Ella ha sufrido tanto que es como que yo trago, trago y trago porque quiero estar súper bien delante de ella. Y lo estoy, pero cuando a ella no la veo feliz ya no lo estoy tanto. Mira, venir a MARCA me ha ayudado a desahogar mis emociones y sentirme muy afortunada de tenerla al lado.
P. ¿Por ella hizo el testamento vital?
R. Tengo un tratamiento dirigido y cuando el cáncer mute dejará de funcionar. En ese momento mi oncóloga tiene preparado otro tratamiento para seguir alargando la vida todo lo que se pueda. En la fase final ya sería la quimioterapia o algún ensayo que puede funcionar o no. Pero tengo claro que en el final no quiero quedarme en coma intentando alargar mi vida un mes más o con dolor. No quiero que mi familia pase por eso. Por eso lo del testamento vital. Y si puedo donar algún órgano a un paciente bien, y si no, pues todo a la ciencia e investigación. Para mí es importante que en esos momentos mi familia no esté gestionando el tema del cementerio, luego llevarme a una tumba, las flores, lo que sea. Creo que mi familia no lo soportaría bien. Al fin y al cabo si me voy, pues el cuerpo es una carcasa. Y si además puedo ayudar a la ciencia, pues mejor.
Todos tenemos fecha de caducidad, pero siempre pensamos que nos queda mucho tiempo