por Nacho Duque y Jesús Sánchez
P. ¿Es tan bonito ser seleccionador como se lo imaginaba?
R. Bueno, llevo tres meses en el cargo, hemos tenido solamente dos partidos. Hay por delante un reto muy bonito y espero que con mucho más tiempo y muchos más partidos y mucha más experiencia como para valorarlo a futuro. Pero sin duda ninguna estos primeros meses y el hecho simplemente de tomar posesión de un cargo que realmente me ilusiona, pues es obvio que me ha hecho mirarlo con unos ojos de optimismo y de ganas y de ilusión que seguramente a cualquier otro entrenador español que le hubiera tocado esta posibilidad lo miraría de la misma manera, con la misma visión.
P. ¿Dónde y con quién estaba cuando le dijeron que era el elegido? Porque son cosas que no se olvidan, ¿no?
R. Bueno, sí. Estaba en casa, estaba con la familia y obviamente compartí con ellos la noticia y bueno, sobre todo con mi mujer, ¿no? Y la verdad es que me hizo mucha ilusión la llamada en ese momento porque, bueno, pues se oía que podía ser uno de los candidatos o que era uno de los candidatos pero obviamente no te lo esperas, incluso sabiendo que había el 'rumrum' de que podía ser una de las opciones.
P. En su presentación como seleccionador habló de determinación, ilusión, carácter dialogante, el prestigio de la selección. En estos partidos de las Ventanas, a lo mejor es un poco pronto, ¿cuánto hubo del sello Mateo?
R. Yo creo que tiene el sello de los jugadores que han ido. Eso es obvio, ¿no? Yo creo que sí que en eso he tratado en los meses previos a la concentración de transmitir mi ilusión, de compartir esa alegría y de hacerla vivir en primera persona a los seleccionados. No solamente a los seleccionados, sino a muchos otros que no han venido en estas Ventanas porque realmente me apetecía el hacer partícipes a todos ellos de esta ilusión que siento, de esta alegría que siento y hacerles ver que es posible que en un momento determinado sean unos los que van, en otros puede que sean otros, pero que al final lo que es la marca España, valga el tópico, tiene que ser algo bonito, que ilusione independientemente de quién vaya y quién esté.
P. Habló también en la presentación sobre valentía. No sabemos si se refería a la suya propia porque sustituir a Laso después de una edad dorada y a Scariolo, que es el seleccionador más laureado, son retos para aceptar con valentía.
R. Bueno, sin duda, pero es que las cosas a veces vienen y vienen como vienen. Vienen y no se fuerzan, sino que aparecen en el camino y, bueno, valentía... Es verdad que valentía en el sentido de que creo que tengo por delante algo que tengo que tomar decisiones en un momento determinado y eso corresponde a un entrenador. Un entrenador es valiente por definición, por muchas razones, pero en este caso, digamos que es un momento importante de lo que es la federación y probablemente el futuro de lo que es el baloncesto español, con lo cual hay que tomarlo con eso, con determinación y tomando decisiones. Al fin y al cabo, un entrenador, su gestión se determina o se examina en el sentido de la toma de decisiones. Esto es un constante tomar decisiones, a veces acertadas, otras veces no, pero uno tiene que asumir la responsabilidad que a uno le toca, que en este caso es eso, tomar decisiones.
He intentando hacer partícipes a los jugadores de la ilusión que tengo de ser seleccionador
P. Chus, ha dirigido al Real Madrid, ahora es seleccionador. Son dos líneas que van en negrita en el currículum de cualquiera. ¿Se siente un poco infravalorado porque no ha habido muchos entrenadores que hayan sido del Real Madrid y seleccionador?
R. Yo no valoro demasiado lo que en un momento determinado se pueda pensar con respecto a mi persona. Me alegra, por supuesto, que la gente pueda tener un buen concepto mío personal y mío como entrenador, sin duda. Siempre agrada que hablen mejor de ti o bien de ti, que no lo hagan mal, pero realmente creo que al final el que tiene que valorarlo realmente soy yo. El Real Madrid es un club con mayúsculas que es difícil de gestionar por mil razones, por todo lo que rodea en sí la responsabilidad de ser jefe en un momento determinado de una sección del club. Y la Federación Española creo que es otro toro muy difícil, pero muy bonito. Al fin y al cabo, a los entrenadores creo que nos gustan los retos. Somos gente apasionada de nuestro deporte, enamorados de nuestro deporte. ¿Y a qué entrenador este reto no le apasionaría y no le gustaría? Creo que soy un privilegiado en eso.
Más que preguntarme cómo me verán, que no lo hago demasiado, sinceramente he aprendido a mirar para adelante y hacer las cosas según mi criterio. Muchas veces, independientemente de opiniones, para mí es un orgullo y una satisfacción el poder, sin duda ninguna. Y sentirme un privilegiado el hecho de poder haber estado en Real Madrid y ahora en la selección.
P. ¿Y haber dirigido al Real Madrid te capacita más para el cargo?
R. No lo debo decir yo, pero entiendo que sí. Al final el Real Madrid es algo muy importante y algo muy difícil, sinceramente. Creo que eso es un máster en muchas cuestiones. En la gestión del vestuario, la gestión de egos, en la gestión del entorno de directivas, de medios de comunicación, un poco de todo. Y al final uno decide también el camino que llevar. Yo no soy una persona que me guste mucho entrar en polémicas, no soy alguien que le guste ser beligerante ni decir una palabra más alta que otra. Creo que también en este mundo hoy día yo prefiero estar un poco al margen de titulares grandilocuentes y tratar de hacer mi trabajo, que creo que al final también hay ciertos momentos en los que se agradece, de transmitir un poco de calma y un poco de tranquilidad. Y trato de hacerlo a mi manera.
P. Chus, Le ha tocado dirigir la selección en una época de que hay que construir. ¿Qué casa quiere edificiar?
R. Bueno, cuando le preguntan a un entrenador por qué tipo de baloncesto quieres hacer, uno siempre tiene en la cabeza lo que le gusta, lo que no le gusta y cómo cree que puede tener éxito haciendo un cierto baloncesto. Pero creo que no se trata solamente de baloncesto ahora mismo, creo que hay algo más profundo que lo que es el puro juego. Creo que hay que construir dando cabida a gente que en este último europeo, por ejemplo, ha llamado a la puerta, gente joven. Y no significa eso no contar con los que había, al revés. Creo que todos pueden aportar y de lo que se trata es de que el baloncesto español en cada momento tenga los mejores jugadores posibles. Pero uno de los escenarios que se plantea, sin duda ninguna, es tratar de dar cabida al talento joven, todavía sin experiencia, que debe haber a futuro. Y creo que eso es una de las labores que a mí me tocan. El mirar, por supuesto, tratar de dar la posibilidad de que España se clasifique para tener cuantas más experiencias mejor para todos estos jóvenes, pero también en un momento determinado dar cabida a gente joven que pueda en un momento dado llamar a la puerta, como se está haciendo.
P. Muchos de los que habla están en Estados Unidos. ¿Es una solución que jueguen o es un problema en cuestión de seguimiento?
R. Mira, es un escenario distinto. Tiene sus pros y sus contras, sin duda ninguna. Los pros seguramente es que es gente, primero, que a nivel personal, seguramente el hecho de poder tener una formación académica ya es algo que les va a mejorar como personas, como individuos, y les va a dar una formación y una experiencia personal, seguramente recordarán toda su vida. A nivel económico también es algo que seguramente les ayudará, no cabe duda que eso lo barajarán entre sus pros en la toma de decisiones. Pero sobre todo a la hora de tener los minutos que probablemente, con la exigencia de competiciones tan voraces como son la Euroliga y la Liga Endesa, pues seguramente tuvieran cierta carencia de minutos que allí es más probable que tengan. Que es una experiencia diferente, que es un ambiente y una educación baloncestística diferente, no cabe duda, pero cuando menos están teniendo la posibilidad de estar dentro de la cancha y de tomar decisiones, y eso siempre ayuda a que los jugadores maduren. Seguramente a lo mejor alguno aquí no tendría las posibilidades de tener minutos que van a tener allí, y eso siempre es bueno. En cuanto a la distancia, que no te he dicho, el seguimiento es más complicado, pero vamos a intentar acercar ese seguimiento de una manera notoria. Yo siempre he pensado, desde que me nombraron un seleccionador, que nosotros tenemos que estar cerca de los jugadores, bien sea mediante llamadas telefónicas, mediante whatsapps o mediante visitas personales, y eso es un poco lo que yo quiero hacer. Ya lo he hecho en España, antes de las ventanas, tratando de viajar a todos aquellos campos donde había posibilidad de seleccionar jugadores que nos representaran en las ventanas, y ahora lo voy a hacer, en cuanto tenga tiempo, para visitar a los jugadores que están allí.
No podemos engañarnos con objetivos muy altos ni tampoco dejar de ser ambiciosos
P. ¿Entiendes que se vayan, Chus? Porque parece que forma parte de una problemática que tenemos para dar minutos a los jóvenes, para afrontar ese tipo de contratos que no les podemos dar aquí.
R. Bueno, entiendo que se vayan, sí, entiendo que se vayan, porque al final son decisiones personales que tienen que valorar, y como te he dicho, ellos valorarán seguramente que hay muchos pros. Nosotros lo que no podemos hacer, como dirigentes, entre comillas, del baloncesto nacional, o gente involucrada en el baloncesto y en el nivel del baloncesto español, que hasta ahora siempre nos ha dado unos frutos magníficos, como selecciones de categorías inferiores, incluso en la absoluta unos resultados maravillosos, no podemos rasgarnos las vestiduras y tenemos que reaccionar. ¿Y cómo? Pues seguramente acercando esa distancia, como pretendemos hacer, de una u otra manera, tratando de buscar soluciones, algunas se está buscando seguro, ya se ha implementado con la Liga U, no sé, buscando soluciones. No podemos quedarnos cruzados de brazos. Y eso es lo que creo realmente que nos compete a nosotros. Nosotros no podríamos quedarnos llorando porque se nos van casi 40 jugadores a Estados Unidos y ahora ¿qué hacemos? Pues no, creo que hay que tratar de buscar la oportunidad en esta situación nueva, en este escenario que se presenta.
P. La red que vais a traer en Estados Unidos también tiene que ver con el compromiso, porque cuando España ganaba todo, todos querían venir. No sé si en los primeros contactos que hayáis tenido con ellos, ¿detectas ese compromiso o crees que ahora en esta época algunos se pueden caer?
R. Detecto un compromiso extraordinario por parte de la gente, por supuesto, creo que así se ha visto además, el compromiso y la ilusión de la gente que ha representado a España en las ventanas, creo que ha sido evidente. Las ganas que los chicos tenían de dar su mejor versión y de entender que estaban ayudando al equipo con su puesta encima de la cancha, de su talento, de su esfuerzo, etcétera, creo que siempre han estado valorando muy mucho lo que es la palabra equipo, o con su compromiso se ha notado, en mi forma de verlo desde dentro, pero también un poco con las valoraciones que he sentido desde fuera. Y de verdad he visto gente con muchas ganas, yo les he pedido que sean conscientes de que independientemente de que vayan a volver o no vayan a volver, tienen que valorar el presente, ser capaces de representar a la selección española y al baloncesto de su país, creo que para todos ha sido algo muy bonito y así me lo han transmitido todos. Estaban muy agradecidos por el hecho de haber sido seleccionados, pero muy agradecidos por cómo entre todos y todos sus compañeros han entendido lo que era la palabra equipo. Yo estoy encantadísimo con esta primera ventana, ojalá mantengamos ese nivel en las siguientes, ya no digo de juego, sino de compromiso.
P. Chus desde que eres seleccionador, ¿ha cambiado un poco la perspectiva a la hora de ver los partidos? Lo digo en el sentido de que cuando eras entrenador del Madrid, tú ponías a quien pusieras y daba igual quién jugara. Pero ahora, por ejemplo el Madrid, que juegue más a Abalda, que juegue más a Garuba. ¿No sé si está pendiente de eso?
R. Creo que es inevitable, es inevitable mirarlo desde el punto de vista ahora de cuántos españoles están ahora mismo. Yo ahora mismo, que soy de todos los equipos de España, les sigo a todos y soy aficionado a todos ellos. Soy aficionado a Lluís Costa, soy aficionado a Álvaro Cárdenas, soy aficionado a Oriol Paulí, soy aficionado a todos esos equipos, pero soy aficionado a muchos otros seleccionables que no han venido en estas Ventanas, pero que puedan venir. Eric Vila, Sergi Martínez... No lo sé.
P. ¿Se disfruta más?
R. Echo de menos la cancha, no cabe duda, porque es mucho tiempo. Pero haces otro trabajo que también te apasiona. A mí me gusta lo que estoy haciendo. Me gusta el hecho de tratar de aunarles, de transmitirles cierto optimismo en el sentido de decir, oye, vamos a hacer una selección española un poco de todos, vamos a ver en qué momento va cada uno, pero vamos a aportar todos y transmitir un poco también esta ilusión que ahora mismo todavía tengo. Ojalá que no la pierda. Realmente estoy muy contento con ello y me gusta lo que estoy haciendo. Me gusta el implicarme, estoy yendo a la federación para conocer a la gente, para estar muy cerca de ellos y ver cómo sienten también. Creo que necesitamos entender que los clubs, y en este caso la federación, lo hacemos las personas y al final todos damos un poco la personalidad que queremos al equipo en el que estamos involucrados. Creo que es parte de mi trabajo ahora y me estoy empleando a fondo.
En este mundo de hoy en día, prefiero estar al margen de titulares grandilocuentes