Pese a ser un estado aconfesional, en España es innegable que la tradición cristiana sigue teniendo muchos adeptos. Y esto queda más que patente observando lo multitudinarias que son las procesiones en las ciudades. Algunas son más grandes, otras más pequeñas, pero la realidad es que independientemente de las características de la misma, siempre hay feligreses sacando los pasos por las calles y devotos acudiendo a rezar a los santos.
Sevilla, Málaga, Zamora o Valladolid son solo algunas de las ciudades con mejores procesiones en Semana Santa, pero hay una de ellas que no tiene comparación con ninguna y se celebra el Jueves Santo.
Esta no es otra que la procesión del Cristo de la Buena Muerte, al que muchos llaman, sencillamente, el Cristo de Mena, pero que es más conocida por el hecho de que es la Legión quien procesiona la figura que conmemora la crucifixión de Jesucristo.
En 1943 la legión procesionó por primera vez al Cristo de la Buena Muerte
Lo que muchos se preguntan es: “¿Por qué el ejército procesiona una figura y de cuándo viene esta tradición?”. Lo cierto es que la historia se remonta a casi un siglo atrás, cuando en 1928 los legionarios que regresaban de la guerra de África visitaron Málaga y tuvieron una petición a la cofradía que portaba el Cristo de Mena: que este les protegiese.
Primeramente, la Legión comenzó a custodiar la imagen durante los primeros años y no fue hasta el 1943 cuando la Legión procesionó por primera vez al Cristo de la Buena Muerte, oficializándose como una tradición que estos portaran el Cristo a pulso elevándolo al cielo con una mano.
Desde el año 2000, el vínculo entre la Legión y el Cristo de la Buena Muerte se hizo oficial. El arzobispo castrense de España, monseñor José Manuel Estepa Llaurens, firmó el decreto que nombraba oficialmente al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas como protector de la Legión Española, cerrando para siempre un vínculo que se ha convertido en más que una tradición, es uno de los símbolos más representativos de nuestro país.


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