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LA OPINIÓN
Fernando M. Carreño - Madrid
El US Open que, como cada año, cerrará en Flushing Meadows
el ciclo del Grand Slam, presenta este año un doble, o incluso
triple, centro de atención. Por un lado, saber si el Louis
Armstrong Stadium acabará convertido en 'Williamslandia' en
las fechas finales del torneo.
No en vano en la presente temporada femenina, con una Hingis
largo tiempo desaparecida, una Capriati (que de todos modos
también es estadounidense, y por lo tanto su triunfo también
les valdría a los 'locales') que no está alcanzando los niveles
de la pasada, y unas Dokic, Clijsters y Henin que no llegan
a dar el último salto, las hermanas Venus y Serena se han
erigido en dominadoras del circuito de la WTA.
Como actuales abanderadas del tenis estadounidense que son
(pues ahora que ganan sin cesar y el dinero les entra a espuertas
han mitigado sus acusaciones de racismo ¿tendrá, por cierto,
en ello algo que ver el alejamiento de Richard Williams del
clan?), un triunfo suyo en su torneo preferido, que fue además
el primer 'grande' que ganaron (Serena, en 1999} sería suficiente
justificación para que los locales tuviesen argumentos para
defender la tesis de que su tenis no está en decadencia, incluso
ahora que en el campo masculino Sampras decae a ojos vistas,
Agassi está más alejado y Rodddick y Taylor Dent nadan entre
dos aguas. El segundo centro se encuentra en el cuadro masculino.
En una temporada tan sumamente igualada como la actual, resulta
que los jugadores que mejor rendimiento están alcanzado en
la temporada veraniega estadounidense, tan significativa para
el US Open, son precisamente los españoles. Hewitt, a vueltas
con los problemas médicos y conflictos con el ATP Tour; Agassi,
muy en su papel de padre; Sampras, en el tobogán del adiós;
Safin, Kuerten, Federer y demás en una espiral de irregularidad,
no han podido impedir que los buenos resultados de Moyá, Corretja
y Mantilla en las fechas previas a Flushing Meadows, que por
cierto no cae en manos de nuestro tenis desde 1975 (hombres)
y 1994 (mujeres) les señalen como principalísimos candidatos
al éxito.
Moyá, campeón en Cincinatti, ha dejado pasar la semana previa.
Corretja, en muy buen momento, ha preferido apurar, Ferrero
se tomó un descanso al igual que Albert Costa... Veremos.
Ojo, también, a la ‘Armada argentina’ de los Cañas, Nalbandian
(campeón junior en Nueva York), Chela y compañía.
Y un tercer punto, el de los retornos, con Hingis y Davenport
como abanderadas. La suiza no gana un Grand Slam desde 1999
¿estará en condiciones de volver a discutir a las Williams
el número uno del mundo?
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