La analítica de datos se ha convertido en uno de los grandes motores de crecimiento del negocio deportivo. En un contexto cada vez más competitivo, clubes y propiedades buscan optimizar cada decisión para maximizar ingresos y mejorar la relación con el aficionado. En este escenario, el trabajo de LIN3S Sports & Entertainment está marcando una diferencia tangible, con incrementos de más del 28% en ticketing y del 39% en la venta de experiencias VIP. Al frente de estos proyectos está Aitor Casal, fundador y CEO de la vertical deportiva de la compañía, reconocido en 2026 por IESE como uno de los 40under40, con quien analizamos cómo los datos están transformando la industria del deporte.
La analítica de datos está generando incrementos del 28% en ticketing y del 39% en VIP. ¿Qué hay detrás de estos resultados y cómo se consiguen en la práctica?
Detrás de estos resultados no hay una única palanca, sino un cambio de enfoque.
Durante años, muchas decisiones en ticketing o experiencias VIP se han tomado desde la intuición o con una visión muy agregada del aficionado. Nosotros lo que hacemos es bajar al detalle: entender quién es cada usuario, cómo se comporta, cuándo compra, qué le interesa y cuánto está dispuesto a pagar.
A partir de ahí, activamos estrategias muy concretas: pricing dinámico, segmentación avanzada, personalización de ofertas o mejora de la experiencia digital.
El impacto viene de combinar datos con ejecución. El dato por sí solo no genera ingresos. Lo que los genera es tomar mejores decisiones de forma sistemática.
¿En qué punto se encuentra actualmente el uso de datos en la industria deportiva en España frente a otros mercados internacionales?
España ha avanzado mucho en los últimos años, pero todavía estamos en una fase intermedia.
Hay clubes muy avanzados que ya trabajan con una lógica claramente data-driven, pero la realidad es que en muchos casos el uso del dato sigue siendo más descriptivo que decisional.
Si lo comparamos con mercados como la Premier League o Estados Unidos, la gran diferencia no está tanto en la tecnología como en la cultura. Allí el dato forma parte del proceso de decisión. Aquí todavía, en muchos casos, se utiliza para validar decisiones que ya están tomadas.
¿Qué tipo de decisiones pueden tomar hoy los clubes gracias al análisis del comportamiento del aficionado que antes eran imposibles?
Hoy un club puede tomar decisiones mucho más precisas en prácticamente todo el ciclo de ingresos.
Desde definir precios en función de la demanda real, hasta identificar qué tipo de experiencia tiene más valor para cada segmento de aficionado.
También pueden anticiparse: saber qué usuarios tienen más probabilidad de comprar, cuáles están en riesgo de abandonar o qué tipo de contenido o activación genera más engagement.
Antes se trabajaba con medias. Ahora se trabaja con individuos. Y ese cambio es estructural.
En proyectos con clubes de LaLiga ¿cuál ha sido el mayor cambio que habéis observado en la gestión de audiencias?
El mayor cambio es pasar de gestionar audiencias a gestionar personas. O, más concretamente, fans: el cliente real de los clubes, con una lógica de comportamiento completamente distinta a la de cualquier otro sector.
Antes se hablaba de “la masa social” o “los aficionados”. Ahora se empieza a trabajar con segmentos muy concretos, con comportamientos y necesidades diferentes.
Eso cambia completamente la forma de activar campañas, de diseñar productos o incluso de comunicar.
Y, sobre todo, cambia la mentalidad interna: el dato deja de ser un informe y pasa a ser una herramienta de negocio.
La personalización es clave en otros sectores. ¿Hasta qué punto está preparada la industria del deporte para ofrecer experiencias realmente personalizadas al aficionado?
La industria está preparada a nivel tecnológico, pero no siempre a nivel estratégico.
La personalización no va de enviar un email con el nombre del usuario. Va de entender qué valor tiene cada aficionado y adaptar la propuesta en consecuencia.
Ahí todavía hay mucho recorrido. Porque implica integrar datos, alinear equipos y, sobre todo, tomar decisiones diferentes para usuarios diferentes.
En el ámbito del patrocinio, ¿qué cambia con un sistema de medición 360º y cómo impacta en la relación entre marcas y propiedades deportivas?
Cambia todo.
El patrocinio deja de ser un acuerdo basado en visibilidad para convertirse en una inversión medible.
Un sistema 360º permite entender no solo el alcance, sino el impacto real en negocio: generación de leads, ventas, engagement o afinidad de marca.
Esto eleva el nivel de la conversación entre marcas y propiedades. Ya no se negocia solo sobre activos, sino sobre resultados.
¿Crees que el ROI del patrocinio deportivo ha estado históricamente infraestimado por falta de datos?
Más que infraestimado, diría que ha estado mal entendido.
En muchos casos, el patrocinio sí generaba valor, pero no se medía correctamente. Y lo que no se mide bien, se gestiona peor.
El problema no era la falta de impacto, sino la falta de visibilidad sobre ese impacto.
En un entorno cada vez más competitivo, ¿qué papel juega la analítica avanzada en la generación de nuevos ingresos para clubes y competiciones?
Es un elemento clave.
La analítica avanzada permite identificar oportunidades que antes eran invisibles: nuevos segmentos, nuevas formas de monetización o mejoras en la conversión de productos existentes.
Pero, sobre todo, permite optimizar lo que ya existe.
Has sido reconocido por IESE como uno de los 40under40 en 2026. ¿Qué aprendizajes clave te ha dejado tu trayectoria en el marketing deportivo y la aplicación de datos?
El principal aprendizaje es que el deporte no es solo un sector distinto; es un sector que funciona de forma diferente. Tiene un tipo de cliente —el fan— con comportamientos únicos, y profesionales cuya motivación va más allá de lo puramente profesional. Hay un componente de pasión que eleva el nivel de exigencia y cambia la forma de trabajar.
En lo más operativo, he aprendido algo clave: el dato no sustituye al criterio, pero lo mejora. Y la diferencia no está en tener más información, sino en tomar mejores decisiones.
También tengo claro que la transformación de esta industria no es solo tecnológica, es cultural. Y ahí es donde todavía queda mucho recorrido.
Mirando al futuro, ¿cómo crees que evolucionará el uso de datos en el deporte en los próximos cinco años y qué clubes marcarán la diferencia?
Vamos hacia un modelo mucho más predictivo, automatizado y, cada vez más, impulsado por inteligencia artificial.
La IA va a acelerar de forma significativa todo el ciclo del dato: desde una mejor recogida y estructuración de la información, hasta su análisis y activación en tiempo real. Esto permitirá a los clubes reducir tiempos de reacción, anticiparse al comportamiento del fan y optimizar decisiones con mucha más precisión.
Los clubes que marcarán la diferencia no serán los que tengan más datos, sino los que sean capaces de integrarlos en su operativa diaria y convertirlos en decisiones casi en tiempo real.
En este contexto, la inteligencia artificial no sustituye la estrategia, pero sí amplifica enormemente su capacidad de ejecución.
Veremos una brecha cada vez más clara entre los clubes que entienden el dato como un activo estratégico… y los que lo siguen utilizando como un simple soporte.
Y esa brecha no será tecnológica, será competitiva.



Comentarios