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SEVILLA Y CELTA
La Ley del Deporte obligó a los equipos que se convirtieron gradualmente en Sociedades Anónimas Deportivas, a presentar unos avales como previsión de deudas antes del 1 de agosto de 1995. A Sevilla y Celta les fue imposible presentar dichos documentos debido a su difícil situación económica.
La Federación Española de Fútbol descendió a ambos a la Segunda División 'B' y le devolvió las plazas a Valladolid y Albacete, descendidos ese año a Segunda. Pero la afición se echó a la calle. Decenas de miles de personas pidieron clemencia ante tal circunstancia en las calles de Sevilla y Vigo.
Gracias a dicha presión, la Federación tomó una decisión sin precedentes en el fútbol profesional europeo y cuyas consecuencias perduraron años, algunas persisten hoy día. Se les concedió de nuevo la plaza, aceptando a los cuatro y convirtiendo la Primera División en una categoría con 22 equipos.