El pasado sábado en el SSE Hydro de Glasgow (Reino Unido) se disputó el gran combate en el que el campeón mundial unificado del peso superligero, el escocés Josh Taylor (19-0, 13 KO) retuvo sus cuatro coronas por primera vez ante el inglés Jack Catterall (26-1, 13 KO).
Un combate muy nivelado, pero con mayor acierto del aspirante, que para muchos fue muy perjudicado con las puntuaciones de los jueces. La decisión fue dividida, el juez inglés Ian John-Lewis vio 114-111 para Taylor, al igual que el escocés Victor Loughlin, 113-112, mientras que el inglés Howard Foster dio ganador al aspirante 113-112.
La British Boxing Board of Control (BBBoC), la federación británica, anunció que investigaría lo sucedido por si los jueces hubieran actuado incorrectamente.
El promotor inglés Frank Warren dice que no quiere jueces británicos para el título mundial del peso pesado WBC entre el campeón Tyson Fury y el aspirante Dillian Whyte el 23 de abril.
Como tanto Fury como Whyte son británicos, se esperaría que el árbitro y los tres jueces, que serían designados por la BBBoC, también fueran del Reino Unido.
"Si fueran árbitros de fútbol, serían degradados, pero lo que sucede en el boxeo es que pasan a la siguiente velada sin ningún tipo de responsabilidad".
Si bien no parece que la Federación cambie el resultado de la pelea del sábado, sí tiene el poder de sancionar a cualquiera de los oficiales si considera que su desempeño no estuvo a la altura.
Este polémico combate todavía se puede ver en el canal de Marca, FightSports Max

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