El camino hacia el título para Michael Schumacher
va a ser, al final, tan largo y escabroso como
en otras ocasiones. Está visto que en Ferrari
nada es fácil y si al final se llevan el título
será de la forma más tortuosa, la misma, al
fin y al cabo, que en los tres años anteriores,
donde perdió el título en la última carrera.
Ayer Schumacher iba a empatar a Senna a 41 victoria,
y se iba a marchar a 30 puntos de ventaja sobre
su primer rival, es decir, que iba casi a sentenciar.
Pero el mejor Ferrari de los últimos 21 años
falló por primera vez en la temporada, donde
la fiablidad del motor había sido su gran aliada.
De hecho, la avería en el motor a falta de 20
vueltas fue el segundo contratiempo para Schumacher,
ya que “una excesiva degradación de los neumáticos,
que no le ha ocurrido a otros rivales, provocó
que Coulthard me recortara la ventaja y me pasara”,
señaló. Esta avería y la de Mónaco hace un mes
son las primeras que sufre Schumacher desde
hace dos años, pero nadie en Ferrari anuncia
preocupaciones de que algo empieza a torcerse.
El caso es que en las dos ocasiones en que el
Ferrari del líder ha expirado (Mónaco y Francia)
ha sido Coutlhard quien ha aprovechado para
frenar la racha imperial de Schumacher. Ahora
sólo son 12 puntos de desventaja para el escocés,
que suma tres victorias y entra de lleno en
la lucha por el título. Y con todo merecimiento,
ya que ayer apretó los dientes para pasar a
Barrichello, que era segundo e hizo de perfecto
tapón 20 vueltas, y luego no titubeó en engancharse
con Schumacher y pasarle en el giro 40.
Fuera o no por problemas del alemán, Coulthard
sale de Francia tan reforzado que resulta temible.
Hakkinen terminó segundo, pero en ningún momento
dio sensación de que este campeonato vaya con
él.