Hoy entrenamos con el Canoe
Bajar el madrileño Parque de Roma y comenzar a oler el aroma baloncesto es todo uno. En la ladera del parque, en la calle Pez volador, se levanta una de las instituciones con más solera del basket madrileño y nacional, el Real Club Canoe. Un club diferente, pero sin el que no se podría entender el deporte de la canasta en la capital y que durante unas horas nos abre sus puertas para vivir desde dentro la experiencia de entrenar con su equipo puntero: el Centros Único Real Canoe, que milita en Liga Femenina 2.
Previo paso por el vestuario para volver a calzarnos las botas (alguno tras muchos años sin hacerlo) pisamos las viejas tablas del vetusto pabellón. "Es lo único que no se cambia en este club", nos comenta el 'jefe' del equipo, Juan Díniz, al recibirnos. "Los socios lo consideran una seña de identidad y no han querido cambiar el parquet en todos sus años. Se arreglan cada temporada, pero no se cambian". Por algo es conocido como el 'Madison madrileño'.
Equipados a la perfección con nuestras camisetas NBA -la única manera de intimidar a nuestras compañeras-, enseguida Díniz nos baja los humos. "Os dejamos unas camisetas de Canoe. Aquí todos iguales", nos dice. Llega el momento de la presentación y el responsable del equipo toma la palabra. "Han venido dos redactores de MARCA para compartir un entrenamiento con nosotras. Sí, son chicos, así que no seáis muy duras con ellos", espeta a sus jugadoras.
Para comenzar, algo suave. Contraataques trenzados. Es decir, correr, correr y correr. No han pasado ni cinco minutos y empezamos a notar la falta de aire en los pulmones. Nuestras compañeras siguen a lo suyo, pero alguna mirada y alguna sonrisa se les empiezan a escapar cuando ven que no llegamos a todos los balones. Sin embargo, como actitud y ganas no nos faltan, hacemos como que no pasa nada, nos reponemos y aguantamos el tipo. "Venga, que lo estáis haciendo bien", anima Susana, una alero que compagina el baloncesto y los estudios de medicina. Ambos con éxito.
Tras felicitarnos por haber dado la cara en el primer ejercicio, llega el siguiente reto: seguir corriendo. Ahora contraataques de 11 en los que también nos va a tocar defender 2 contra 1. No hay problema. Poco a poco vamos ganándonos la confianza de nuestas compañeras, que nos siguen animando. Así da gusto. Tras tres o cuatro series incluso nos quitamos los miedos de encima y nos atrevemos a tirar. El resultado... en el vídeo.
En estos tiempos estar al corriente es algo que en el deporte profesional pocos equipos pueden permitirse, en el Canoe es así. Más allá de tratar a las jugadoras de manera profesional, para el entrenador son una familia: "No tengo hijos, bueno sí, éstas doce". El Canoe ayuda a sus jugadoras a llevar bien su faceta baloncestística con una vida normal en la que tienen que estudiar entre otras cosas, algo que valoran mucho las extranjeras del equipo.
El entrenamiento no tiene nada que envidiar en ninguna de las facetas, técnica o física, al de un equipo de mayor nombre como podría ser la Selección española de baloncesto. Tras compartir casi dos horas con Juan y sus 'hijas', tenemos la promesa de volver con ellas a celebrar el ascenso a Liga Femenina 1, porque "Los de Marca la saben meter"... y las del Canoe, también.
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ElPepitrollGrillo
Bien Marca. Mucho más cercanas estas noticias que no las que suceden a miles de kilómetros de aquí... básicamente tirando al oeste según se mea...
idavid
Lo del titular lo dirán por lo que pasó luego en el vestuario, porque vamos... .
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