|
|
|
|
|
"¿YA ESTÁ JUGANDO OTRA
VEZ EL NIÑO CONTRA LA PARED?"
Ferrero llegó al tenis por enchufe
Por Miguel Alba
"¿Ya está jugando otra vez el niño contra la pared?", exclamaba
Eduardo, el padre de Juan Carlos Ferrero, cuando el gran héroe de
la victoria española en la Copa Davis, entonces un niño de corta
edad, se pasaba las horas muertas jugando al frontenis en la pared
del taller textil de su progenitor, situado en el piso bajo de la
casa familiar en Onteniente.
Su objetivo era golpear de lleno un pequeño enchufe de luz colocado
en esta pared. Y a fe que el pequeño Juan Carlos demostraba su capacidad
para ajustar la pelota a un blanco determinado (como ahora lo hace
pegado a las líneas), ya que su padre no ganaba para colocar nuevas
piezas eléctricas. "No sé cuántos destrocé, pero seguro que no
fueron menos de veinte".
"La verdad es que me encantaba pegarle al enchufe",
comentaba Juan Carlos, recordando este episodio de su niñez, una
semana después del torneo de Dubai en el que se consagró. Por aquel
entonces, nadie en el seno de la familia Ferrero pensaba en el tenis.
Les gustaba más el juego contra la pared (los padres de Galo Blanco
decidieron que su hijo debería dedicarse al tenis para evitar que
rompiese con la pelota todos los vidrios de la casa).
Sólo una lesión en la espalda de su padre, que le impidió durante
una temporada jugar junto a su hijo, encaminó a Juan Carlos al tenis,
primero en Onteniente y luego, a partir de los diez años y siete
meses, con su actual técnico Antonio Martínez. Ahora también busca
el enchufe para mantenerse comunicado con su familia -vía e mail-
a través de su ordenador portátil. Quizá ahora algunos se expliquen
mejor la electricidad de sus golpes y porque Juan Carlos Ferrero
se sale de lo 'corriente'.
|


|
 |
|