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David Menayo
El Abierto de Australia es el primero de los cuatro torneos de Grand Slam que tiene la temporada. Desde su nacimiento en 1968, el torneo se jugaba sobre césped en Kooyong (Melbourne), pero en la década de los 80’ se trasladó al Melbourne Park y desde entonces se juega sobre pista dura. Como en el resto de torneos de Grand Slam, el torneo dura dos semanas y hay competiciones individuales de hombres y mujeres, dobles para hombres, mujeres y mixtos y competiciones para juniors en ambas disciplinas.
Como anécdota del torneo podemos reseñar que la pista central, la Rod Lover Arena, posee un techo removible que puede ser utilizado en caso de lluvia o calor extremo. Por esta caracterÃstica, es el único torneo de Grand Slam que no depende de las condiciones metereológicas.
En el cuadro masculino, el suizo Roger Federer querrá repetir el éxito que logró el año pasado al alzarse con el tÃtulo de campeón en terreno aussie. La tarea es difÃcil, pues la temporada tenÃstica no ha hecho más que comenzar y se tendrá que batir en duelo con jugadores de la talla de Rafa Nadal –ausente el año pasado-, Marcos Baghdatis –finalista y rival del suizo el año pasado- o Lleyton Hewitt –Ãdolo local-.
En el cuadro femenino, fue la francesa Amelie Mauresmo la que logró la victoria el año pasado, la primera en este torneo en su palmarés. La gala intentará defender su corona ante Justin Henin-Hardenne –actual número uno del ranking y finalista el año pasado-, Maria Sharapova –semifinalista los dos últimos años- o Samantha Stosur –la gran esperanza local-.
El ganador contará además con el aliciente económico, pues el Abierto de Australia, con 6.784.589 dólares, es el cuarto torneo que más dividendo reparte al triunfador.