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Carlos Jurado
Once años ha tardado Unicaja en conquistar una Liga ACB que debÃa haber ganado desde el 18 de junio de 1995. Aquella noche en el Ciudad JardÃn de Málaga, Mike Ansley falló un triple en el último segundo del cuarto partido de la final ante el Barcelona que pudo haber dado el primer tÃtulo de la historia al conjunto malacitano. Desde entonces, el recuerdo de aquel tiro fallado desde la lÃnea de los 6,25 siempre ha estado presente en todas las finales que ha jugado Unicaja. Una dolorosa herida que ha tardado once años en cicatrizar y que ya nunca más volverá a abrirse.
Después de ganar la Korac en 2001, con Bozidar Maljkovic en el banquillo, y la Copa del Rey en 2005, Unicaja afrontó el 2006 con el objetivo de construir un equipo campeón, capaz de luchar por la Liga, y de consolidarse como el cuarto ‘grande’ de la ACB después del Real Madrid, Winterthur Barcelona y TAU Cerámica. Se mantuvo el bloque que conquistó la Copa en Zaragoza y Sergio Scariolo fichó a grandes jugadores como Marcus Brown o Daniel Santiago para apuntalar ya de por sà una plantilla muy potente.
El duro trabajo y la entrega de todo el equipo pronto empezó a dar resultados. Unicaja fue el mejor equipo del Viejo Continente en la primera fase de la Euroliga y acabó en primer lugar la Liga Regular, perdiendo durante la segunda vuelta sólo dos partidos. Además, en la final de los playoffs, Unicaja saldó una cuenta pendiente con el TAU, devolviéndole el parcial de 3-0 que los vitorianos inflingieron a los malagueños en la final de 2002.
El tÃtulo de Liga trajo consigo otro regalo más para Unicaja, el trienio de la Euroliga. Es decir, asegurarse jugar en la máxima competición continental durante las tres próximas temporadas. Sin duda, el próximo reto de un equipo campeón.