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David Padilla
Florentino P茅rez arroj贸 la toalla el 27 de febrero. En la redacci贸n la noticia cay贸 como una bomba. Nadie parec铆a creerse la dimisi贸n del presidente del Real Madrid. Parec铆a incre铆ble, pero fue cierto. A primera hora de la tarde nos llegaban rumores de que algo iba a pasar en el club blanco. "Se cargan a L贸pez Caro", pens茅 tras el desastre del Madrid en Palma de Mallorca donde hab铆a perdido dando una penosa imagen. Se reun铆a la junta directiva del club blanco un d铆a despu茅s y se avecinaba tormenta, aunque nunca pensamos que fuera a descargar tanto.
Al filo de las 20:30 horas se confirm贸 su dimisi贸n. El ya ex presidente del Madrid aseguraba que su marcha podr铆a servir de "revulsivo" a un equipo que andaba a la deriva. Nada m谩s lejos de la realidad. Florentino dejaba literalmente tirado al club sumido en una crisis de la que todav铆a no se ha recuperado del todo y dejando la herencia de sus numerosas decisiones equivocadas.
En la rueda de prensa de su despedida asumi贸 algunos de sus errores. Dijo que hab铆a maleducado a los jugadores. Era una verdad como un templo y es que Florentino permiti贸 demasiado a sus estrellas. Nunca confi贸 ni en los entrenadores ni en la direcci贸n deportiva. Cuando fich贸 a estrellas mundiales como Figo, Zidane o Ronaldo todo fue bien (2 Ligas, una Copa de Europa y una Intercontinental), pero cuando el espectro de cracks se redujo, la pol铆tica de fichajes del Real Madrid fue un desastre. Primero fue Valdano, despu茅s Butrague帽o, m谩s tarde Sacchi y por 煤ltimo Benito Floro fueron casi meros floreros. Si a Florentino no le gustaban los fichajes, 茅stos no se llevaban a cabo.
Ni mucho menos todo fueron sombras en el mandato de Florentino. Logr贸 modernizar un club obseleto de arriba a abajo. Sane贸 las cuentas del Madrid con la venta de la vieja Ciudad Deportiva del club y puso los cimientos de una empresa deportiva del siglo XXI.
Los tres primeros a帽os de Florentino P茅rez fueron de cine y los tres siguientes de cine de terror. Algunos le a帽oran y otros todav铆a se acuerdan de su familia. En mi opini贸n y, desde el cari帽o, fue un grand铆simo gestor que nunca se debi贸 meter en la parcela deportiva.