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La Finalissima no se jugará, pero sigue habiendo polémica. Lo que debía ser uno de esos partidos que venden fútbol del grande, un cruce de campeones con aroma de gran cita, ha terminado convertido de versiones y algún reproche. Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, dejó en Radio La Red una sentencia con carga de dinamita: "Argentina es bicampeona de la Finalissima. España no se presentó a jugar".
Una es la provocación mediática y otra muy distinta la validez reglamentaria. La edición de 2026 fue cancelada oficialmente después de que el partido, previsto en Lusail, en Catar, quedara atrapado por la inestabilidad regional y la imposibilidad de celebrarse en la sede inicialmente elegida. UEFA confirmó que, tras conversar con las autoridades cataríes, la situación hacía inviable el encuentro. Lo oficial, por tanto, no es que Argentina haya ganado el título, sino que el partido no se disputará.
A partir de ahí empezó la pelea por el relato. Desde Europa se sostuvo que se trabajó en distintas alternativas para salvar el evento: el Santiago Bernabéu, una fórmula a doble partido entre Madrid y Buenos Aires o una sede neutral en el continente europeo. Ninguna salió adelante. Según la versión trasladada por UEFA, Argentina no aceptó esas opciones. Desde Sudamérica, en cambio, la lectura fue distinta: la AFA y la Conmebol defendieron que sí estaban por la labor de jugar, pero no en cualquier escenario ni bajo cualquier calendario, y propusieron mover la fecha al 31 de marzo, algo que no encajaba con la hoja de ruta europea.
Partidos pendientes
La Finalissima había recuperado prestigio con el cruce entre Italia y Argentina y tenía mimbres para consolidarse como una gran cita del calendario internacional. En cambio, esta edición ha acabado devorada por la geopolítica, las agendas imposibles y las sospechas cruzadas. España jugará en el campo del Espanyol ante Egipto, mientras Argentina también ha reordenado su ventana internacional, señales inequívocas de que el partido ha quedado enterrado al menos por ahora.
Por eso la frase de Domínguez suena más a golpe de autoridad que a verdad jurídica. Un comentario para su 'gente'. Sirve para agitar, para marcar territorio. La Finalissima 2026 no tiene campeón oficial. Tiene una suspensión y un cruce de versiones. Y en medio de todo, Argentina aprieta desde el discurso.
Argentina también va a jugar partidos
Claudio "Chiqui" Tapia confirmó que la Selección argentina tendrá actividad en la próxima ventana FIFA y avanzó que "vamos a anunciar oficialmente los partidos que vamos a jugar en nuestro país". El presidente de la AFA explicó además que la Finalissima estaba inicialmente prevista en Qatar, aunque esa opción terminó por caerse, y lamentó que tampoco prosperara la alternativa planteada por el organismo argentino: "Sin dudas que nosotros teníamos todo previsto para jugar la Finalissima en Qatar. La alternativa del 31 de marzo en Italia, UEFA y RFEF no aceptaron, que era lo que pedíamos nosotros porque tenía que ser neutral".
En ese contexto, Tapia dejó entrever que La Bombonera gana fuerza como posible sede al señalar que "tenemos que pedirle al presidente de Boca para que nos ceda el estadio el día 27". También mostró su malestar por la decisión de España de jugar el 31 de marzo en Barcelona y lanzó una frase cargada de ironía: "Nos enteramos que España va a jugar el 31 de marzo en Barcelona, como campeones del mundo voy a defenderla como tenemos que hacerlo".

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