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Atlético de Madrid - Real Madrid

Domingo, 20 de enero 2008
Vicente Calderón
Finalizado

Atlético de Madrid
0
Real Madrid
2

Consagración rojiblanca

Delfín Melero

Foto

Esta vez no resulta una muletilla o un recurso para alimentar la previa de un partido marcado en rojo en el calendario. Nos espera el mejor derbi de la historia, por lo menos de los últimos tiempos. Atlético y Real Madrid saltarán al ring con la fortaleza en sus espaldas y la confianza del trabajo bien hecho. Llega el Madrid de la solidez, el acorazado de Schuster que está sembrando su territorio a lo largo del campeonato. El otro combatiente es el mejor Atlético desde ese legendario doblete de la 95/96. El Atleti creyente en sus posibilidades que lleva camino de regresar al coso de los gigantes del viejo continente. Es un derbi distinto, es el Derbi. La capital y el resto del país se pararán cerca de dos horas en torno a la aureola que rodeará al Calderón.

Sólo los antecedentes pueden minimizar las fortalezas y virtudes de este Atlético de Madrid. Nunca antes parece haber llegado tan cerca de lo que ofrece su eterno rival, y eso que este Madrid ha puesto el listón por las alturas. El Atleti de los partidos cargados de dianas ha dado paso a un equipo más protegido que está dispuesto a todo. Aguirre, al que no es que le encantasen esos anteriores duelos con disparos por todos los rincones, ha logrado que los rojiblancos mantengan cierta solidez cerca del área de su guardameta, sin perder el aire majestuoso que recoge el Atleti cuando pisa el área rival. La joya argentina que creció en Independiente y su pareja de baile, ese uruguayo con instinto asesino hasta morir, tienen mucho que decir en ese viento de impronta que parece recorrer la Ribera del Manzanares.

Preparados para compensar males pasados

FotoA pesar de todo, el Atlético necesita dar un golpe de peso. No ha respondido de verdad contra los transatlánticos de nuestro campeonato y, qué mejor, que hacerlo contra su eterno rival. Acabar con su bestia particular es ya una necesidad para un equipo que casi ni se acuerda de su última alegría contra los madridistas. Abbiati, ante la lesión de Leo Franco ( es uno de los pocos que puede presumir de buenos números contra el Madrid), lleva manteniendo el tipo toda la temporada. El italiano no ha recibido dos goles desde que se lesionó el meta argentino contra el Betis. La época de recibir tantos sin concesión ha pasado a mejor vida.

Perea tendrá que lidiar con Robinho en uno de los carriles del Calderón. El colombiano ha recordado en parte a ese defensa que asombró a la Liga llegando de Boca. No le ha venido nada mal el cambio de posición, dejando a Pablo y a Eller como comandantes de la defensa. Metros más adelante, Aguirre se tendrá que acostumbrar a buscarle una pareja de garantías a un Raúl García que está creciendo a pasos agigantados en la medular colchonera. El ex de Osasuna se ha convertido en el director de la orquesta rojiblanca, una máquina que busca las bandas para acabar de engrasarse y sembrar el pánico. Maxi y Simao, cada uno por su calle, tenderán a ayudar a lo que se cueza en el centro, para sorprender por cualquiera de los rincones. En punta, queda todo dicho. Los nombres del Kun y de Forlán bastan por sí solos para explicar lo que le espera al Madrid. El futuro del Atleti pende demasiado de las botas de dos seguros de vida, dispuestos a golpear a un Madrid sólido, hegemónico.


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